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Mujica destinará a cada intendencia US$ 15 o 20 millones para Caminería Rural. El país tiene un parque de camiones de 24.000 camiones pesados con un costo de más de US$ 2.000 millone


Hoy ya existe la ley, este artículo es de agosto y la ley se aprobó en diciembre. ¿Cuál es el valor del mismo?, primero los antecedentes para entender la génesis del impuestos y después algunos datos interesantes sobre la cantidad de viajes que hacen los camiones de Transporte Profesional de Cargas. 

Pero hay algo que me gustaría tener la ayuda de algún lector, que me explicara porqué si un tributo se piensa que va a recaudar entre 15 a 20 millones de dólares, cuando se cree un Fideicomiso, resulta que aparecen 400 millones de dólares. ¿Cómo se generan esos millones de dólares sólo por crear una figura jurídica?, el Fideicomiso no es más que eso, pero no es un banco, no es un préstamo; entonces, cuál es el misterio que hoy todo se soluciona con un Fideicomiso?. Yo he estudiado el Fideicomiso, he estudiado sus efectos tributarios, su administración pero nunca vi que el mismo tenga la potencialidad de multiplicar por 20 los ingresos. Quedo con la duda, cuando lo resuelva se los comparto y si alguien ya lo sabe le agradezco desde ya si lo comparte.

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POLÉMICO TRIBUTO

Mujica destinará a cada intendencia US$ 15 o 20 millones para caminería rural

El País 25/08/2011

El presidente José Mujica justificó una vez más su polémico impuesto al agro, que generó enfrentamientos en todos los sectores políticos, incluyendo el propio partido de gobierno. Mujica, en su audición de M24, explicó que los recursos obtenidos por el impuesto serán divididos entre las intendencias para que construyan caminería rural.

Según Mujica, el impuesto ayudará a proteger a los habitantes del interior profundo, que viven en «soledades de caminos vecinales intransitables» y «andan como pueden en algunas camionetas en general viejas, algunas motos y todavía algún carrito de pértigo» (Pértigo es el palo largo de las carretas, donde se atan los bueyes).

«Los pobladores del campo más profundo son en general pequeños productores o peones, o son los escalones más humildes de lo que podemos llamar la clase media rural. Y no pienso que no sea muy conveniente que los pocos habitantes que quedan de la campaña más profunda tengan esas dificultades para moverse», afirmó el presidente.

El mandatario agregó que buena parte de la producción que exporta el país, antes de llegar a las carreteras, se «arrastra» por esos caminos y su estado actual suma costos productivos a todos los escalones de la economía.

«El país tiene un parque de camiones de 24.000 camiones pesados con un costo de más de US$ 2.000 millones«, destacó.

Esos camiones, según las cifras que maneja el gobierno, realizan 220 mil viajes para mover granos, 150 mil para trasladar madera, y para ganado y lechería se utilizan otros 90 mil viajes al año. «Hay que considerar que la nueva empresa que fabricará en Conchillas celulosa va a necesitar otros 150 mil viajes«, agregó.

«Es obvio que las intendencias no pueden hacer frente a esto, sobre todo porque se ha multiplicado el tráfico pesado y es notorio que cuánto más pesados son los camiones, más destruyen, y este es un problema que se alimenta a sí mismo, ya que tiende a bajar la productividad de esos camiones. En muchos lados tienen que ir muy despacio», afirmó el mandatario.

Pese a que la recaudación del impuesto será entre US$ 50 y US$ 60 millones al año, según las estimaciones gubernamentales, mediante el fideicomiso que se creará se conseguirán US$ 400 millones, que se distribuirán entre las intendencias del interior. Cada intendencia recibirá entre US$ 15 y US$ 20 millones para mejorar la caminería, anunció Mujica, aunque «claro está que esa cifra no da para cambiar» la situación de toda la red.

El impuesto «va a no solo generar trabajo sino contribuir, no resolver, a bajar en parte los costos operativos de todo el esfuerzo productivo», agregó el presidente.

Mujica reiteró que los afectados son el 2% de las empresas agropecuarias del país, que tienen 35% de la totalidad de la tierra productiva del país, y destacó que si se hubiera mantenido el regimen impositivo que se utilizaba hace más de 10 años, pagarían lo mismo que con esta «humilde colaboración».

«Es un beneficio de darle una mano al interior más profundo, y además reciben el beneficio de mejorarles la sacada de la producción de sus propias tierras», ratificó sobre el papel que jugarán las empresas afectadas por la nueva ley.

http://www.elpais.com.uy/110825/ultmo-588960/ultimomomento/mujica-destinara-a-cada-intendencia-us-15-o-20-millones-para-camineria-rural/

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Kermesse de Macaneo – Cerca del 80% de lo que se le saca a los presuntos riquitos no va «a los que tienen menos».


Kermesse de macaneo

Ignacio de Posadas

Capaz que muchos ya no saben lo que es una kermesse, Pero en cuanto a macaneo, vamos camino al Guiness. El último brote epidémico vino con la inspiración tributaria del Presidente, que amaneció un día con la chispa de gravar al campo. Como no había chequeado la idea con nadie (más allá de quien se la pasó) y como era una tema totalmente hors doevres, como decía un chacrero de Melilla que la daba de culto, el batifondo fue regular. Por lo que había que inventar argumentos rápidamente. Primero fue la fórmula mágica: «El que rompe paga». Como tantos slogans políticos, suena bien la primera vez. Sólo la primera vez.

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ICIR – El jerarca de OPP (pretendió parar la discusión interna) dijo que se había redactado el proyecto a pedido del presidente José Mujica y señaló que «si las propuestas (alternativas) que se van a hacer (por parte de los legisladores) son las que ya se hicieron en el Consejo de Ministros, ya las descartamos todas»


Tensión en FA por impuesto a la tierra

Jerarca de OPP. Intentó terminar la discusión interna;

rechazo de varios diputados

VALERIA GIL/ PABLO MELGAR – El País 6/10/2011

La bancada del FA chocó con la OPP por el impuesto a la tierra. El subdirector del organismo, Jerónimo Roca, quiso frenar la discusión legislativa del proyecto, pero los diputados calificaron de «inaceptable» el planteo del delegado del gobierno.

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ICIR – Salto de productividad agropecuaria vino detrás de grandes empresas / Equidad Social, es más importante la «Equidad de Oportunidades» que la Equidad de Ingresos


Es una entrevista interesante por la cantidad de conceptos que tiene, de los que vemos en los libros y por lo tanto es muy útil leerlas para recordarlas; no comparto todo lo que dice pero como siempre, se muestra la totalidad del documento. Mi discrepancia está en su análisis de la Educación Terciaria, es fácil – me parece – decir que ahora debe ser paga y que es injusto el sistema cuando uno ya pasó por ella (yo soy uno de los que me recibí en la Universidad de la República); ¿Qué les dejamos a los que vienen?, ¿Eso es justo?, me parece que la igualdad de oportunidades debe existir para todos, es como mañana decir que la Escuela Primaria debe ser paga porque los hijos de las clases medias y altas van a ellas y los que no tienen nada ayudan a pagarles sus estudios. Hoy en día los hijos de dichas clases en su inmensa mayoría van a Colegios y Universidades Privadas.


Aunque va en contra de lo que dije, igual lo muestro porque la idea es razonar; aún puedo cambiar mi forma de pensar, es Milton Friedman (y lo que está al final del video no tiene nada que ver con el tema):

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AGRO | Es incorrecto suponer que el campo uruguayo tiene rentas extraordinarias y, por eso, debería ser gravado con retenciones

Salto de productividad agropecuaria vino detrás de grandes empresas

El país no se puede dar el lujo de discutir un impuesto a la tierra ignorando cuánto va a afectar al motor del crecimiento

JORGE REBELLA – El País 03/10/2011

El problema es que quienes impulsan el Impuesto a las Concentración de Inmuebles Rurales parecen ignorar o minimizar las consecuencias potenciales que este tributo podría tener en términos de eficiencia y productividad. No hay que olvidar que el agro uruguayo, en particular la agricultura y la forestación, dio un salto de productividad importante en la última década y buena parte de su impulso ha estado asociado a las grandes superficies, sostuvo el máster en economía Alfonso Capurro. El entrevistado, que ocupa la gerencia del Departamento de Economía de CPA Ferrere, también analizó el aumento del crédito al consumo, las perspectivas de inflación y tipo de cambio y los instrumentos aptos para mejorar la equidad social. A continuación un resumen de la entrevista.

-A mediados de septiembre se conoció que la economía uruguaya había experimentado una fuerte desaceleración en el segundo trimestre de 2011. A su vez el dato volvió a mostrar un crecimiento muy importante del consumo privado. ¿Qué lectura hace de esta información?

-Hay varias lecturas interesantes sobre estos datos. Cuando se lo mira en una perspectiva de largo plazo, las cifras no sustentan la idea de que Uruguay está en una fase de consumo explosivo. El consumo privado representa algo más del 70% del PIB, uno de los registros más bajos de los últimos veinte años. Sin embargo, en los últimos cinco trimestres el consumo ha crecido muy por encima del PIB. En el segundo trimestre de este año, por ejemplo, el crecimiento del consumo privado casi duplicó el aumento del PIB: 9,4% contra 4,8%.

-¿Está el país gastando más de lo que produce?

-Uruguay no parece estar en una posición de consumo excesivo cuando se analizan los datos en una perspectiva histórica. No obstante, los datos de los últimos trimestres deberían ser una señal de alerta. De continuar por este camino nos podría llevar a posiciones de consumo no sustentables.

-La Cámara Nacional de Comercio y Servicios alertó por el crecimiento de las deudas en dólares de las familias y las empresas en un contexto de volatilidad de la moneda. ¿En qué medida considera que la situación actual de endeudamiento es «peligrosa» como expresa la CNCS?

-Coincido con algunos puntos y discrepo con otros. Las cifras de crédito al consumo nos muestran que el crédito en dólares es poco significativo y, además, ha venido perdiendo peso en forma sistemática. Es cierto que los préstamos en dólares están creciendo, pero a un ritmo que no debería encender alarmas. Naturalmente, sería preferible que las familias redujeran al mínimo posible su endeudamiento en dólares para evitar problemas en momentos de volatilidad cambiaria. Pero hay que dejar claro que el crédito en general -y el crédito al consumo en particular- ha mejorado mucho en este aspecto. A comienzos de 2006 algo más del 20% del crédito a las familias estaba denominado en dólares y hoy esa proporción es inferior al 10%. En ese sentido, el riesgo de monedas implícito en este segmento no parece ser un tema preocupante. Lo que sí despierta preocupación en algunos agentes es el aumento del crédito al consumo en general.

-¿Existen posibilidades de que se forme una burbuja de crédito al consumo?

-Al igual que lo que sucede con el consumo privado, los créditos al consumo han estado creciendo mucho, pero también hay que reconocer que este segmento partió de niveles muy bajos luego de la crisis de 2002. El crédito a las familias representa en la actualidad algo más del 10% del PIB y ese no es un número alarmante; incluso hay quienes piensan que todavía hay espacio para crecer. De todos modos, insisto que hay una aceleración fuerte en este mercado. Todavía estamos en niveles que no deberían alarmar, pero con ritmos de crecimiento que, obviamente, no se podrán sostener en el tiempo y con una carga financiera que puede llegar a ser pesada.

-¿Qué riesgos entrañan los altos intereses con que se carga al crédito al consumo?

-Mientras que una empresa puede conseguir préstamos en moneda nacional a una tasa media del 12%-15% anual, las tasas de crédito al consumo son tres veces más altas dependiendo del tipo de crédito. En caso de una complicación en la situación económica de una familia, el disparador de un problema de pagos de este segmento puede acelerarse simplemente porque el esfuerzo mensual para cumplir con las obligaciones crediticias puede ser una pesada mochila financiera.

Política tributaria

-Algunas figuras del Frente Amplio, que no coinciden con los lineamientos del Ministerio de Economía, han propuesto discutir la aplicación de «detracciones». Incluso una comisión del partido gobernante está analizando introducir nuevos mecanismos tributarios vinculados a los granos, oleaginosas, y forestación. ¿Qué opina al respecto?

-Como aproximación general, no creo que existan impuestos malos en sí mismos; lo que existen muchas veces son impuestos que imprimen ciertas distorsiones y que, además, a veces son mal usados. Si se trata de gravar un sector por alguna razón específica, siempre es preferible un tributo sobre su renta en lugar de un impuesto fijo sobre precios o sobre activos, que puede resultar muy pesado en años de malos resultados económicos. Pese a esto, tributos como detracciones o tasas a las exportaciones pueden ser un instrumento válido en ciertos casos si tienen una buena fundamentación económica y persiguen un objetivo superior para la sociedad, como podría ser el financiamiento de obras de infraestructura. El problema es que muchas veces se proponen retenciones por razones ideológicas o por impulso, persiguiendo objetivos de apropiación de rentas y basados en diagnósticos incorrectos como es, por ejemplo, suponer que el agro uruguayo tiene rentas extraordinarias y, por eso, debería ser gravado con retenciones. Quienes piensan así, desconocen el sector ya que los números no muestran eso.

-¿Cómo evalúa los futuros efectos de la creación de un impuesto a los propietarios de extensiones de tierra superiores a 2.000 hectáreas en las inversiones en el agro?

Entiendo que es un mal impuesto, básicamente por dos razones. Primero, no creo que sea eficaz para mejorar la equidad en la tenencia de la tierra y, segundo, atenta contra la mejora de la productividad en el sector. Es un gravamen que se origina en motivaciones político-ideológicas, siguiendo la idea de que es necesario reducir la concentración y desalentar las grandes superficies para que la tenencia de la tierra sea más equitativa. Y eso puede ser un objetivo válido y justificado en muchos casos. El problema es que quienes lo impulsan parecen ignorar o minimizar las consecuencias potenciales que este impuesto podría tener en términos de eficiencia y productividad. No hay que olvidar que el agro uruguayo, en particular la agricultura y la forestación, dio un salto de productividad importante en la última década y buena parte de su impulso ha estado asociado a las grandes superficies.

-¿No se contradice esa visión positiva de las grandes superficies en el campo con el concepto tradicional de que los latifundios eran un factor negativo para el desarrollo del sector agropecuario?

-En realidad, el agro uruguayo cambió en la última década, rompiendo el paradigma del «estancamiento agropecuario» acumulado durante casi todo el siglo XX. Entre 2000 y 2010 el PIB de Uruguay creció 42% en términos reales. En el mismo período, el PIB de la forestación creció 65% y el PIB agrícola 85%. Por cierto, esto no se debe solo a mejoras en la productividad. Se explica parcialmente por la maduración de la masa forestal y por la extensión del área de siembra agrícola. Pero parte de este proceso también tiene que ver con los cambios en las tecnologías de producción que han permitido un mejor aprovechamiento de la tierra para estos usos.

No debería pasarse por alto que el salto de productividad agropecuaria vino detrás de grandes empresas que operan a gran escala y que introdujeron nuevas tecnologías de siembra, nuevas formas de management y de organización de empresas en forma profesional, nuevas tecnologías de manejos de riesgos y de control de calidad. Todo eso cambió la forma de la explotación de la tierra en Uruguay, mejoró su eficiencia y aumentó su productividad. Por eso, la propuesta del Impuesto a las Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR) tiene el gran inconveniente de que atenta contra uno de los motores de este cambio, que ha sido el tamaño de las empresas y la posibilidad de explotar grandes escalas.

En síntesis, Uruguay que ha tenido históricamente enormes dificultades para mejorar su eficiencia y productividad no se puede dar el lujo de discutir un impuesto ignorando en qué medida este nuevo esquema puede afectar el motor del crecimiento de uno de los sectores genuinamente competitivo a nivel mundial. Como segundo óptimo, si el impuesto tiene lugar, sería conveniente al menos que se contemple algún incentivo a la eficiencia y la productividad, como por ejemplo la posibilidad de que el ICIR sea total o parcialmente utilizable como pago a cuenta del IRAE.

Inflación dependerá del precio de los commodities

-¿Puede el gobierno uruguayo apostar a un dólar más alto, que es la intención de Brasil al haber bajado la tasa Selic en septiembre?

-La dolarización de la economía uruguaya es una limitante porque una mayor depreciación tiene mayor impacto en la inflación en Uruguay que en Brasil y genera mayores problemas financieros para el Estado, para las empresas privadas y para un pequeño porcentaje de familias que están endeudadas en dólares.

-Sin embargo, la depreciación del peso registrada en setiembre de 2008 luego de la caída de Lehman Brothers no fue una limitante para que la economía uruguaya se ajustara. ¿No es cierto?

-En los tres meses siguientes a ese hecho, Uruguay pudo depreciar casi un 30% sin que se viera afectado por las consecuencias inflacionarias porque, simultáneamente con el aumento del dólar, los precios de los commodities se desplomaron. Por ejemplo, el precio del petróleo bajó de US$ 140 a US$ 35 el barril y el precio de la tonelada de carne uruguaya pasó de US$ 4.200 a US$ 2.400, por lo cual los precios internos en moneda nacional no se incrementaron. Ese fue el primer episodio de crisis externa luego del abandono del régimen de bandas cambiarias en el que la flexibilidad cambiaria fue puesta a prueba, y la experiencia fue exitosa: el sistema de precios se mostró flexible y eso permitió amortiguar los impactos de la crisis de 2008.

-¿Cuáles serían las variables más limitantes en el caso actual?

-Los objetivos de inflación son una restricción que opera limitando la flexibilidad cambiaria. Si se pretende mantener la inflación bajo control, las autoridades deberán manejar la política monetaria de manera que el tipo de cambio sea consistente con una inflación alejada de los dos dígitos.

-¿Qué desafíos enfrentan las autoridades para manejar la inflación en el corto plazo?

-En las últimas semanas, se registró una fuerte depreciación del real de casi el 20% y una modificación de igual signo aunque algo más rezagada del peso uruguayo, de entre 10% y 12%. Pero aún no es muy claro cómo habrán de evolucionar los precios de los commodities, especialmente el petróleo y los alimentos, cuyas tendencias serán determinantes para establecer el ritmo inflacionario en Uruguay. La decisión de mantener la tasa de interés de referencia en 8% adoptada por el Comité de Política Monetaria (Copom) el 29 de septiembre indica que el BCU difiere de la lógica adoptada por el gobierno brasileño.

Pero, desde la óptica de los fundamentos del mercado, es evidente que Uruguay está más limitado que Brasil. Si bien nuestra experiencia de 2008 fue buena, en qué medida podremos depreciar en esta ocasión dependerá de lo que suceda con los commodities, que es la variable que termina cerrando el sistema de precios. Si los commodities se mantuvieran en sus cotizaciones actuales, un tipo de cambio estable en torno a los 21 pesos dejaría la tasa de inflación demasiado cerca de los dos dígitos en 2012. Por tanto, podría decirse que, dadas las presiones del mercado interno y con los precios actuales de los commodities, el sistema de precios no resiste un tipo de cambio por encima de 21 pesos si al mismo tiempo se preserva el objetivo de tener la inflación en un dígito.

Focalizar el gasto para mejorar la equidad de oportunidades

¿Cree que los recursos para las transferencias a los sectores sociales más deprimidos deben realizarse a través de instrumentos tributarios o del gasto público?

-A decir verdad los dos instrumentos son importantes para mejorar la equidad. Los sistemas tributarios europeos, que en general son más «igualitarios» que los de la región, tienen una fuerte carga tributaria sobre los altos ingresos. Probablemente, desde esa perspectiva a Uruguay le queda un largo camino por recorrer si quiere mejorar la distribución de la carga tributaria, pasando a un sistema que grave en mayor medida los ingresos y que se sustente en menor medida en impuestos indirectos y regresivos como el IVA. Sin embargo, de nada sirve un sistema tributario más progresivo si el gasto no está bien focalizado y es ineficaz. Uruguay tiene una importante asignatura pendiente que debe discutir sobre la estructura, la eficacia y la eficiencia del gasto público. Esta materia no es patrimonio de nuestra sociedad; es un problema de toda la región.

-¿Qué aspectos se deberían debatir con respecto a la estructura del gasto?

Habría que discutir seriamente, por ejemplo, el financiamiento de la enseñanza universitaria, que hoy financian todos los uruguayos, pero a la que accede solo una parte privilegiada de la población. Hay jóvenes uruguayos de ingresos altos y medios, que tienen capacidad de pagarse sus estudios terciarios, pero reciben subsidios de sectores pobres de la población. Por otra parte, la inmensa mayoría de los adolescentes de hogares de bajos recursos económicos no llega a la Universidad porque abandona sus estudios mucho antes. Sobre ellos deberíamos focalizar el gasto si queremos mejorar la equidad de oportunidades.

En cualquier caso, lo que más me preocupa es que el debate sobre la equidad en Uruguay está desenfocado. Se halla excesivamente centrado en la equidad de ingresos y, al mismo tiempo, desatiende la justicia en el acceso y en la generación de las oportunidades.

-¿En qué medida cree que se relega la importancia de la equidad de oportunidades?

Es «peligroso» enfocarse en la búsqueda de la igualdad de ingresos a través de instrumentos tributarios como un fin en sí mismo. Si verdaderamente queremos promover la equidad, deberíamos enfocarnos en la equidad de oportunidades; esto es, que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades independientemente del barrio en el que viven o en qué contexto socioeconómico les tocó nacer. Visto de otra forma, deberíamos promover el tipo de país en el que todos quisiéramos vivir si no supiéramos en qué lugar de la sociedad nos tocará nacer, o en qué lugar le tocará nacer a nuestros hijos.

-Entonces, ¿no le asigna tanta importancia a la distribución del ingreso en la sociedad?

-De hecho sí le asigno, pero me parece importante distinguir a qué se debe la inequidad de ingresos. Sostengo que el debate está desenfocado porque la desigualdad de ingresos no es algo necesariamente malo. Las diferencias de ingresos entre las personas pueden tener dos tipos de causas. La primera tiene que ver con el talento, la eficiencia, el esfuerzo y el trabajo. En una sociedad «perfecta» donde todos los ciudadanos tienen las mismas oportunidades, las diferencias de ingresos son un premio a estas virtudes. Si esta fuera la única fuente de desigualdad de ingresos entre la gente, el problema de la equidad no debería ser una preocupación central. La segunda fuente de inequidad es la desigualdad de oportunidades. Esta sí es preocupante porque es un reflejo de injusticia social que deberíamos atacar. Naturalmente, identificar qué parte de la desigualdad observada corresponde a cada uno de estos orígenes no es fácil, aunque su distinción es clave para orientar políticas.

Ficha técnica

Alfonso Capurro, uruguayo, 30 años, es licenciado en economía por la Universidad de la República y Master of Science in Economics por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España. Actualmente es gerente del Departamento de Economía de CPA Ferrere. Entre 2006 y 2009 se desempeñó como investigador del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). Es profesor asistente de Política Económica en la Maestría de FCEA- UdelaR y Profesor del Programa de Especialización en Métodos Cuantitativos de Cinve en la Universidad ORT del Uruguay.

http://www.elpais.com.uy/suplemento/economiaymercado/salto-de-productividad-agropecuaria-vino-detras-de-grandes-empresas/ecoymer_597144_111003.html

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ICIR – Tributaristas arrojan dudas sobre constitucionalidad. «Solamente se pueden crear con destinos específicos impuestos que sean adicionales a la contribución inmobiliaria. Este claramente no lo es, porque tiene un hecho generador diferente».


Tributaristas arrojan dudas sobre constitucionalidad

Gobierno cuenta con informe de experto que avala el proyecto

EDUARDO DELGADO – El País 24/08/2011

La constitucionalidad del impuesto a la tierra es y será tema de debate. El gobierno cuenta con un informe del reconocido tributarista Leonardo Costa, que sostiene la constitucionalidad del tributo.

En tanto, los también prestigiosos tributaristas Alberto Varela y José Luis Shaw expresaron que es inconstitucional.

«Dejándose constancia nuevamente que en el presente informe no se examinó la conveniencia u oportunidad de la imposición proyectada, sino tan solo si el proyecto es ajustado a la Constitución Nacional, corresponde concluir que la imposición dispuesta por el proyecto de ley que prevé la creación del ICIR es acorde a la Constitución, no vulnerando normas o principios contenidos en ella», expresa el informe realizado por Costa.

Agrega que se le indicó que la DGI colaborará con el cumplimiento del tributo y que ello «en nada altera la situación regular del impuesto».

Costa aclara en su informe que «como la aplicabilidad del proyecto de impuesto a estudio requiere de una detallada reglamentación, deberá esta última apegarse al orden constitucional a los efectos de no innovar o extralimitarse».

En tanto, Alberto Varela señaló que «la Constitución no permite este tipo de impuesto» que «viola la independencia de los gobiernos departamentales, aun cuando el producido sea destinado a ellos».

«Solamente se pueden crear con destinos específicos impuestos que sean adicionales a la contribución inmobiliaria. Este claramente no lo es, porque tiene un hecho generador diferente».

Añadió que departamentos que aporten una parte mayor de los US$ 60 millones que se pretende recaudar pueden recibir menos rubros destinados a caminería rural y otros que aporten menos, más obras.

Varela aclaró que su posición no es un juicio de valor sobre el impuesto sino una observación legal. «Hay un escollo, nada menos que es inconstitucional, y me sorprende que, mas allá de si conviene o no políticamente, el Frente Amplio no lo haya analizado antes».

José Luis Shaw estimó que el impuesto es doblemente inconstitucional, porque viola la independencia de los gobiernos departamentales y porque le da al Ejecutivo una potestad que es del Legislativo, en cuanto a fijar el valor de la tierra.

Shaw consideró que Astori hizo una propuesta alternativa a la de Mujica, pero el impuesto terminó incluyendo a las dos, «con una doble imposición económica muy onerosa y ambas inconstitucionales».

Catalogó de «inconveniente» el tributo, que «cambia las reglas de juego», cuando los inversores buscan estabilidad, hay «turbulencia internacional» y «riesgos de devaluación».

http://www.elpais.com.uy/110824/pnacio-588685/nacional/Tributaristas-arrojan-dudas-sobre-constitucionalidad/

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ICIR – No es malo que haya concentración de la tierra. La exposición de motivos contiene una carga ideológica muy grande, no parten de una observación de la realidad sino de un prejuicio .


«No es malo que haya concentración de la tierra»

Ignacio de Posadas

El abogado y exministro de Economía nacionalista habló en términos inclementes sobre el Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales que el Poder Ejecutivo remitió al Parlamento después de cuatro meses de idas y vueltas, discusiones y ajustes, que al final se plasmaron en un proyecto que contiene no uno, sino dos impuestos diferentes: uno que grava la tenencia de tierra y otro que grava la ganancia de capital al momento de la venta. El estudio Posadas, Posadas & Vecino preparó un informe preliminar sobre el proyecto, en el que advierte «prejuicios ideológicos», «incongruencias», «pésima técnica tributaria» y posibles «inconstitucionalidades».

José L. Aguiar – El País 02/09/2011

«El texto tiene demasiados errores, demasiados defectos. Y la exposición de motivos contiene una carga ideológica muy grande«, afirma el abogado Ignacio de Posadas en su despacho del Edificio Ciudadela, mientras repasa las páginas del proyecto sobre el Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales.

«Las dos líneas argumentales del gobierno para explicar el impuesto a las propiedades de más de 2.000 ha no tienen fundamento, son ideológicas; no parten de una observación de la realidad sino de un prejuicio«, sostiene De Posadas.

-¿Se refiere al argumento de la revalorización de la tierra o al de la concentración?

El primero es el de la revalorización de la tierra que, según el gobierno, ha generado beneficios a sus propietarios. En primer lugar, no se puede decir que un bien, por el hecho de revalorizarse, produce beneficios si el bien no se vende. En ningún país del mundo se grava una valorización no realizada. Eso se grava si el propietario vende el campo. Aquí hay que partir de un principio: ¿para qué se cobran impuestos? Porque todas estas cosas se supone que se enmarcan dentro de la Constitución. ¿Dónde dice la Constitución que el gobierno tiene facultad para resolver si a una persona le ha ido demasiado bien, se ha beneficiado o no de la revalorización de sus propiedades? Acá no hay una necesidad que justifique un nuevo impuesto. Acá no vino el huracán Irene y el gobierno precisa recursos adicionales para hacer frente a gastos que no tenía previstos.

-La caminería rural necesita mejoras urgentes, eso lo advierte cualquiera.

-La «caminería rural profunda», como dice Mujica. Es curioso cómo la retórica de la izquierda funciona con adverbios y adjetivos… Pero vamos a lo que importa. Un gobierno, cuando empieza su gestión, hace un plan que se plasma en la ley de Presupuesto. Ahí ve los gastos que va a comprometer y los ingresos con que va a contar, y eso lo termina aprobando el Parlamento. Ahora, ¿qué hay de inesperado o de imprevisto que justifique un nuevo impuesto de este tipo? La concentración de la tierra no es un fenómeno nuevo. La revalorización de la tierra ya se había producido en gran medida en 2007, cuando se diseñó la reforma fiscal. ¿Nadie se había dado cuenta de ese fenómeno? La constatación de que las rutas se están cayendo a pedazos no es nueva. Acá no hay nada de inesperado o imprevisto. La izquierda hizo en ese período dos presupuestos y cinco rendiciones de cuentas…, pero resulta que un lunes Mujica descubre que los caminos están en mal estado y hay que arreglarlos con impuestos. ¡Es indefendible esa idea! Más aun si tenemos en cuenta que en el transcurso de la discusión presupuestal, cuando los funcionarios públicos exigían más plata, lo que se hizo fue sacarle rubros al Ministerio de Transporte y Obras Públicas para calmar la voracidad de los gremios. Entonces no puede el gobierno venir ahora y decir que está corto de plata para arreglar la caminería profunda. Este gobierno tiene, en términos nominales, el presupuesto más alto de la historia del Uruguay. ¿Y no le da la plata para hacer carreteras? ¿Qué hizo? ¿Se la patinó?

-El proyecto también apunta a desestimular la concentración de la tierra. ¿Está en contra de ese argumento?

¿Por qué ha de ser necesariamente mala la concentración? Para llegar a esa conclusión hay que probar el supuesto; si no, partimos de prejuicios. Y yo me pregunto ¿por qué es mala? ¿El campo produce menos cuando es mayor la superficie? Está probado que no. ¿Emplea a menos trabajadores? También está probado que no; genera más empleos, como es fácilmente constatable. Desde el punto de vista de la producción y el empleo, la concentración puede ser más beneficiosa que la fragmentación. Si yo quiero castigar algo imponiéndole tributos, tengo que probar que eso es malo. ¿De dónde sacamos que lo ideal para una sociedad es tener productores de 100 o 200 hectáreas? ¿De dónde salió eso? Es un disparate.

-La idea, según manifiestan economistas de izquierda, es respetar la consigna: «Que pague más el que tiene más»; en este caso, los propietarios de grandes superficies.

-El argumento es que hay gente que le ha ido demasiado bien y entonces hay que hacerles pagar por ello. Pero ni siquiera este impuesto es coherente con esa consigna. ¿Qué pasa si dentro de dos años los precios de la tierra bajan? ¿Va a devolver el Estado los impuestos porque la tierra se desvalorizó y el propietario resulta perjudicado? En la izquierda esgrimen también argumentos de tipo social: la valorización ha hecho que los pequeños productores, a quienes se define en el proyecto como «productores familiares», se vayan del campo. Todo eso es una presunción infundada. ¿De dónde se sigue que una persona, porque el campo se valorizó y resolvió venderlo, es una víctima social? En todo caso, es una víctima próspera, porque se enriqueció al vender al mejor precio. ¿De dónde se saca que los vendedores son «productores familiares» y los compradores, por ende, no tienen familia? Porque esa idea peregrina se desprende de los supuestos que contiene la exposición de motivos del proyecto, y es otro disparate.

-¿Usted le atribuye solo razones ideológicas al proyecto?

Es esa cosa de que «hay que igualar» para abajo. Pero fíjese qué va a pasar si sale este impuesto. Los predios que están en la parte de arriba de la tabla (más de 10.000 ha) perderían un valor proporcional al costo tributario (de 18 dólares por ha); los que están en mitad, van a perder menos valor proporcional, porque pagarán menos. La gracia es que los que están por debajo de 2.000 ha van a valer más, porque no pagan el impuesto. Se puede dar la paradoja de que un campo de 1.900 hectáreas sea más caro que uno de 2.000, que paga el impuesto. Se puede dar la paradoja de que un campo de 2.000 ha con índice Coneat 90, de inferior calidad, resulte mejor negocio que otro de Coneat 100, más productivo, por la razón de que este último pagará el impuesto y el otro no. Lo que hará el proyecto es distorsionar el mercado.

-¿Qué defectos técnicos ve en el proyecto?

En materia tributaria, inventar impuestos con destino específico es de pésima técnica, es una cosa que se ha abandonado. Inclusive el Frente Amplio hizo gala de que uno de los méritos de la reforma fiscal del período anterior era que eliminaba una cantidad de impuestos que a lo largo de los años se fueron creando con destinos específicos, cuando venía un legislador y proponía, por ejemplo: «Vamos a crear este impuestito con destino al ballet del Sodre». El propio Frente dijo que eso era malo y que había que limpiarlo, y yo creo que tenía razón. Esto es una marcha atrás con relación a las políticas aplicadas por el Frente y a las promesas que hizo. En segundo lugar, va a ser de aplicación prácticamente imposible. El impuesto a la tierra se supone que va para las intendencias, para la caminería rural profunda. ¿Qué pasa con los departamentos que no tengan caminería profunda? ¿Qué pasa con Montevideo? No va a recibir un peso, me imagino. ¿Qué pasa con Maldonado, con Colonia, qué pasa con Soriano, con San José? Va a venir un intendente de Treinta y Tres y dirá: «Yo tengo problemas de caminería, dame la plata a mí», y otro de Soriano va a decir: «Pará un poco, que acá recaudaste un porcentaje altísimo. ¿Lo recaudás en mi departamento y se lo vas a dar a otro?»

-Todo ese reparto no está especificado en el proyecto.

-Por supuesto que no, y va a ser un lío de la gran siete.

-¿También ve incongruencias en el segundo impuesto, que grava la ganancia de capital?

-Ese aporte es claramente de Astori. Ahí, la justificación es la ganancia y eso, aislándolo de todo lo demás, podría aceptarse: que se grave la ganancia de capital no es incoherente con la reforma de 2007. ¿Cuál es el tema aquí? Que se aplican en el proyecto dos impuestos que en el fondo son sobre lo mismo. Es decir: si yo tengo un campo, me van a hacer pagar el primer impuesto con el argumento de que se valorizó la tierra. Resulta que al cabo de dos años de estar pagando, resuelvo venderlo. Cuando lo vendo, vuelvo a pagar la valorización que tuvo el campo a partir de 2007. Estoy pagando dos veces por lo mismo.

http://www.elpais.com.uy/110902/pnacio-590621/politica/-no-es-malo-que-haya-concentracion-de-la-tierra-/

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El Doctor Ignacio De Posadas, no sólo es brillante sino que además es un hombre que no tiene ningún temor a decir las cosas por su nombre. Sólo se puede aprender leyéndolo, sin ser Economista, es una referencia en esa materia.

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ICIR – Definir un impuesto afectando la autonomía municipal es inconstitucional. El impuesto puede promover la concentración de la tierra


Impuesto al agro

Sebastián Da Silva – El País 02/09/2011

El proyecto de ley que aumenta la carga tributaria al sector agropecuario, es un perfecto ejemplo de cómo cuando se mezclan la incapacidad y la ceguera ideológica se puede promover exactamente el efecto contrario al buscado. El proyecto es incorrecto desde su formulación. Definir un impuesto afectando la autonomía municipal es inconstitucional. Típico error de formas de Mujica.

El impuesto puede promover la concentración de la tierra. En cualquier activo, el incremento impositivo deteriora objetivamente los valores del mismo, logrando en este caso que la eventual baja de valores sea capitalizado por el excedente de capital que anda dando vuelta por el mundo. Como el valor de los campos es por hectárea, se verán afectados patrimonialmente no solo los grandes terratenientes sino que arrastraran a los pequeños y medianos productores. Gran negocio, los campos serán artificialmente más baratos. Perderán todos los que confiaron en el país. Ganarán los que aún no invirtieron.

El proyecto se basa en el Coneat como referencia productiva. Es obvio que solamente un burócrata aislado en los palacios del poder, puede desconocer que hoy por hoy el campo nacional esta muy lejos de la paramétrica de carne y lana con que se concibió el Coneat. Este autismo llevará a que un productor arrocero que no tiene altos índices, porque el Coneat evalúo en los años 60 que esas planicies arroceras eran campos casi improductivos por estar bajo agua gran parte del año, se vean beneficiadas ante el productor ganadero, que teniendo ingresos del 25 % al del arrocero tendrá que pagar.

Este impuesto no ataca al gran capital agropecuario. Mientras para los grandes jugadores agrícolas pagar 8 dólares le representa una aplicación más de fumigación en un cultivo, a un ganadero, estos mismos 8 dólares significan lo producido en casi toda la esquila.

Obviamente, no distingue años buenos o años malos, en un momento donde la incertidumbre climática es una de las mayores amenazas al mundo productivo. Nadie se puede extrañar. Es la misma gente que negaba la sequía tres años atrás.

El impuesto no distingue la tenencia de la tierra y su titulación. A contra pelo de lo que se han llenado la boca, es lo mismo para el gobierno una familia afincada en el campo que tiene las tierras a su nombre que un fideicomiso financiero que nadie sabe su propiedad. Otra muestra de absurdo doble discurso.

Tritura cualquier intento de aumentar la mano de obra. Este impuesto no se puede descontar ante nuevas inversiones, o aumento del empleo. Por tanto, lejos de promover la contratación, los empresarios ante situaciones críticas, deberán de prescindir de presupuestos abultados para poder pagar este absurdo.

Y lo que es peor, este es un impuesto que impone una nueva discriminación al campo, frente a otros sectores de la sociedad que también se vieron beneficiados por el contexto internacional. Siguen sin entender que al igual que una farmacia, un camión o una industria, la tierra es de sus propietarios, no es una cooperativa en donde todos pueden opinar, hablar y decidir.

http://www.elpais.com.uy/110902/predit-590651/sebastiandasilva/impuesto-al-agro/

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ICIR – Hay que darle tierras a los que saben trabajarla, pero no se puede ser regresivos: ¿Quién se imagina que en el mundo actual todavía es posible crear una agricultura en base a unidades familiares pequeñas?


reconocido Sociólogo, Profesor y Político

«Hoy la presión sobre la tierra es política; agresión al principio de propiedad»

La instalación del «Plan Real» en 1994 para solucionar el problema endémico de la inflación en Brasil catapultó a Fernando Henrique Cardoso desde el Ministerio de Economía al sillón presidencial en 1995, lugar que ocupó por dos períodos, hasta 2002. Sociólogo recibido en la Universidad de San Pablo y profesor de varias universidades, durante los años `60 Cardoso fue uno de los principales ideólogos de la Teoría de la dependencia, que postula que el orden mundial propicia y profundiza el subdesarrollo de los países del tercer mundo en beneficio de los países desarrollados. Durante su mandato llevó adelante la privatización de grandes empresas estatales, controló la inflación y enfrentó una crisis económica que derivó en la devalución del real en 1999. Hoy es presidente honorario del Partido de la Social Democracia Brasilera (PSDB).

PILAR BESADA – 04/09/2011

«Normalmente no hablo de educación. Yo soy profesor, no educador», aclaró en línea con su perfil académico el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, que visitó Montevideo esta semana para inaugurar el primer Congreso Intercultural de Educación que organizó la escuela y liceo Elbio Fernández. El exmandatario y sociólogo, que llegó a Montevideo invitado por el expresidente Julio María Sanguinetti, festejó sus 80 años en junio. El hecho motivó a la actual presidenta Dilma Rousseff a reconocer la gestión de Cardoso, aunque Lula guardó silencio. En Montevideo, Cardoso habló de la «anestesia» que provocó Lula en los brasileños, la corrupción en su país, las perspectivas ante la crisis económica mundial, los gobiernos de izquierda, Mujica y las medidas de «agresión a la propiedad» que se aplican.

-Hace un tiempo usted dijo que desde los tiempos de Lula Brasil está como anestesiado, y que no se llevan adelante algunos cambios fundamentales.

-Sí. Brasil ahora vive un momento de euforia. Porque hay un crecimiento económico, que no es tan grande como se imagina. El crecimiento promedio de Brasil no es elevado, sigue siendo de alrededor de 4% que en comparación con Chile o con Paraguay no es tanto. Pero sin embargo el crecimiento es continuado, y eso da una cierta sensación de que estamos mejorando. Lo cual es verdad. Pero eso disminuyó un poco la capacidad crítica. La gente acepta con más docilidad las decisiones, porque todo va bien, la nave va. Es un poco un fenómeno de anestesia. Principalmente a lo que hace a la corrupción. Que es muy fuerte, y es escandalosa, pero no pasa nada. Hay denuncias, a menudo las personas tienen que salir de sus cargos, pero la sociedad no reacciona. Yo creo que corrupción siempre hay, pero quien está en el gobierno no puede dar excusas a la corrupción, tiene que estar en contra. En los momentos de Lula se decía `No es tan grave, son los compañeros`. Creo que la presidenta actual está reaccionando en contra de eso.

-Esta semana se supo que Brasil creció menos de lo esperado en el trimestre. ¿Cree que se acerca una nueva crisis?

-Lo que pasó es que el ministro reconoció que la economía no va a crecer como él esperaba. Pero las previsiones del ministro siempre son buenas. Esto es lo que pasa siempre. Ahora, ¿si la crisis actual puede alcanzarnos? Yo creo que sí. No en la forma dramática como nos ha alcanzado en otros momentos, porque tenemos reservas y porque el epicentro de la crisis no está acá, está allá. Pero ya está alcanzando, ya está afectando. Porque la inestabilidad de los mercados nos afecta, mañana o pasado puede que haya disminución del flujo de capitales. Pero especialmente lo que puede afectar es si hay una detracción más fuerte que alcance a China. Porque China fue una especie de salvación para toda la región. Los chinos comen más y necesitan minerales, y nosotros producimos comida y tenemos minerales.

-¿Cómo se imagina el futuro de la región?

-La región toda pasa por un momento positivo. No es por el gobierno tal o el gobierno cual. Porque esto viene del boom anterior de la economía mundial y de la continuidad de ese boom en China. Además de que también hicimos ajustes fiscales. De una manera u otra la gente aprendió a gastar más equilibradamente sus presupuestos. En promedio la región saldó su deuda externa, aprendió a controlar sus presupuestos y algunos países aprendimos también a redistribuir mejor la renta. En base a programas que son llamados de «income transfer», de transferencias de dinero a la población. Yo inicié esos programas en Brasil, y Lula los llevó al extremo.

-¿Cree que esos mecanismos son efectivos para mejorar la economía?

-Son positivos, pero hay que también estar alerta, porque eso no es desarrollo, eso es transferencia de renta, y no hubo un crecimiento correspondiente de la economía con vigor suficiente para no necesitarlos. Salvo quizás en Chile, donde hubo un progreso más visible, en los demás países son parches. Son buenos parches, llevan a ese alivio de la presión, pero no significa que el país esté consolidado en una economía de mercado.

-¿Se puede pensar en sacar esas transferencias?

-Yo creo que es muy difícil. Porque, por una parte, todavía la situación las requiere. Y si se sacan, la gente pierde mucha capacidad de compra y sería desastroso. Por otro lado, tampoco la gente aceptaría que se las quiten, y ese es un lado un poco perverso, por eso las transferencias de dinero se deben hacer con criterio. Para la gente que ya tenga posibilidades de mantenerse por sí mísma, se deben ir bajando.

-¿Cómo ve al presidente José Mujica?

-No lo conozco personalmente. Lo veo como un tipo simpático. Parece una persona sencilla, de sentido común, que habla lo que piensa. Y que en conjunto es más bien un tipo libertario, más que dogmático.

-Quizás se parezca a Lula en que ambos provienen de la militancia radical pero no aplicaron medidas tan radicales.

-Lula nunca fue radical. Nunca tuvo militancia ninguna de izquierda. Él empezó en eso cuando el régimen ya estaba liquidado. Lula era un líder sindical. Un «trade unionist«.

-Pero de concepciones radicales.

-Tampoco, no. Lula nunca fue radical. Lula habla cosas radicales, pero no es. En su comportamiento nunca fue radical. Siempre fue negociador. Lula era un líder sindical que negociaba. Y no tiene una concepción propiamente de izquierda. Lula quiere el bien general. Eso sí se aplicaría a Dilma. Ella sí tenía una visión de izquierda. Y sin embargo, ahora cambió. La gente cambia con las posiciones que ocupa. Eso no significa que no tenga sus principios, pero sabe que la vida también obliga a ciertos ajustes.

-¿A usted le pasó algo parecido?

-En mucho menor escala. Yo nunca fui radical en ese sentido. Yo todavía me considero de izquierda, en el sentido de una izquierda moderna, que no tiene que ver con el estatismo, con la idea de que el Estado soluciona todo. Es una izquierda más liberal. Creo que el gobierno debe tener algunos instrumentos de regulación. Pero siempre con cuidado de evitar el control corporativo. Ese es el gran enemigo de la democracia: el corporativismo. O sea, grupos que se organizan, que hablan como si fuera en nombre de la sociedad pero en realidad hablan por sus propios intereses. Y la izquierda contemporánea es muy corporativa.

-En un momento de fuertes inversiones en Uruguay el gobierno plantea un impuesto a la tierra. ¿En Brasil hay políticas similares?

-El movimiento de los Sin Tierra es fuerte, aunque ahora perdieron mucha fuerza. Yo siempre he sido partidario de la reforma agraria. Y la hicimos en Brasil, y Lula la mantuvo. Pero eso tiene límites. Porque hay que darle tierras a los que saben trabajarlas. Y hay que vincularlos a la economía de mercado. Yo creo que hoy la presión sobre la tierra es más que nada política. Entonces se ponen invasiones sin sentido, algunas de cariz nítidamente regresivo. Creo que es una demostración de atraso cultural. Hay un sector de la izquierda que se volvió regresista. ¿Quién se imagina que en el mundo actual todavía es posible crear una agricultura en base a unidades familiares pequeñas? Normalmente son medidas más en un sentido simbólico de agresión al principio de propiedad, que propiamente en miras de mejorar la productividad o las condiciones de vida de las personas.

-En cuanto al Mercosur, ¿cree que en los últimos tiempos se ha vuelto un bloque más político que económico?

-Sí. No tanto el Mercosur como la Unasur. Cuando yo estaba en el gobierno, me di cuenta de que el Mercosur no marchaba bien, porque quedó a mitad de camino. La idea de crear una unidad aduanera fue ambiciosa, pero nunca lo logramos completamente, por las perforaciones, porque cada país hace sus excepciones. Luego no hemos progresado realmente en la interconexión de los capitales. No progresamos en la distribución del proceso productivo en el espacio geográfico; hay una enorme concentración en Brasil. Durante mi gobierno propuse crear ejes de desarrollo infraestructural, de carreteras, energía y telecomunicaciones. Hicimos la conexión de gas con Bolivia, interconectamos la red con Argentina. Fue un comienzo. La idea era que la unión fuera basada en intereses comunes en la parte económica. Ahora se desplazó esta preocupación económica por una preocupación política. ¿Unidad política frente a quién? A Estados Unidos. Y eso perdió un poco de sentido también, porque Estados Unidos ya no tiene el rol que tenía antes.

-Uruguay mantiene algunos diferendos con Argentina, en cuanto a trabas comerciales y desacuerdos energéticos. ¿Qué postura cree que debería tomar Brasil como socio principal del Mercosur?

-Creo que Brasil en esas materias no ha estado a la altura de su porte. Porque empezó a hablar mucho de liderazgo, pero los líderes tienen que actuar, y no hemos actuado. En el caso de la papelera (Botnia) no hemos actuado y dejamos espacio para que otros tomaran el lugar. Brasil tiene la cosa un poco ambigua de tener simultáneamente la visión de liderazgo y el miedo de que ese liderazgo le cueste resentimiento. Entonces queda un poco al margen. Igual pasó con Bolivia, que nos ha expropiado Petrobras. Y nosotros lo aceptamos. Brasil tiene siempre esa ambigüedad, entre asumir su rol y querer ser amado por todos.

Gremios no aceptan evaluación

-¿Qué situación enfrenta Brasil en materia educativa?

-El tema está todo el tiempo sobre el tapete. Lo que pasa es que tenemos por primera vez que contar con la masificación de la educación. En Brasil las escuelas han sido siempre escuelas de elite, para pocos. Eso no se justifica más. Entonces eso requiere metodología, estandarización, utilización de algunos elementos electrónicos, computadoras, etc. Y en el caso brasileño hay otro problema. Principalmente por las grandes migraciones internas y por la movilidad social muy fuerte, las familias no tuvieron el mismo entrenamiento que tienen los niños. Entonces no tienen cómo darles soporte. Y la cultura tradicional se rompió. La gente se da de frente con la modernidad, sin un colchón. Entonces eso hace que la escuela tenga un sobrepeso.

-¿Hay choques con los sindicatos?

-Sí, hay mucha resistencia sindical. Por ejemplo, no aceptan, no les gusta vincular la remuneración al desempeño. No les gusta la evaluación. Pero no hay buena educación sin evaluación.

-¿Qué medidas se podrían tomar ante la falta de mano de obra calificada?

-Creo que abrir más las puertas a la mano de obra calificada de otros países. Es un buen momento para eso y Brasil hoy atrae mucha gente. Nuestras leyes son muy restrictivas y no debieran de ser. Debieran de ser como fueron en otras épocas y como hicieron los norteamericanos para atraer más gente de afuera. Pero eso no se sustenta a largo plazo, hay que formar gente de todas maneras. Y ahí hay cuellos de botella.

http://www.elpais.com.uy/110904/pnacio-591129/nacional/-hoy-la-presion-sobre-la-tierra-es-politica-agresion-al-principio-de-propiedad-/

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La siguiente entrevista no habla específicamente del titulo de la entrada, pero se aprovecha para mostrar un diálogo muy interesante con el ex presidente del Brasil.

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ICIR – Si hay alguna asimetría, si hay alguna lucha campo-ciudad, por lo pronto, en términos tributarios, el campo va ganando, porque la presión del agro sobre la presión total, que en el 99 era un tercio, hoy es un cuarto.


Entrevista en radio Espectador:

2011 08 26_Roca en radio Espectador     (pdf)

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ICIR – Las reglas de juego NO son un concepto Estático y sería ridículo no reaccionar ante un cambio de contexto. La valorización de la tierra tiene poco que ver con el esfuerzo del productor, sino por la infraestructura pública y por la seguridad jurídica del País. Leer lo del Efecto Riqueza …


«Reglas de juego no son estáticas»

El subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) dijo en entrevista con El País que el Impuesto a la Concentración de los Inmuebles Rurales intenta desalentar la concentración y que el precio de la tierra baje. Señaló que «es impensable» que sea un cambio en las reglas de juego cuando el más pequeño de los productores gravados va a pagar «el 1,6 por mil» del valor de la tierra. De todas maneras, afirmó que las reglas de juego «no son un concepto estático» y «sería ridículo no reaccionar ante un cambio de contexto». A su juicio, el mayor papel protagónico de la OPP en temas económicos no es un «avasallamiento» a la posición de Economía.

FABIÁN TISCORNIA – El País 26/08/2011

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Gremiales rurales dicen que el ICIR se trata de un «impuesto a prepo». Menores a 2000 hectáreas pagarán si tienen índice Coneat mayor a 100


Gremiales rurales dicen que se trata de un «impuesto a prepo»

Tributo al agro. La Federación Rural advierte que los productores «bajarán los brazos y dejarán de invertir» Operadores alertan sobre la «paralización» del mercado de venta de campos

El País – 23/08/2011

Las principales gremiales agropecuarias criticaron la creación del nuevo impuesto al tiempo que lamentaron la falta de diálogo con que se movió el Poder Ejecutivo. Prefieren seguir tributando mediante el Impuesto a la Renta Agropecuaria.

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Fideicomiso – AFAP – Caminería Rural – Impuesto a la tenencia de la Tierra – Proyecto: quienes posean de 2.000 a 5.000 hectáreas (con índice Coneat 100) deberán pagar US$ 8 por hectárea anualmente; entre 5.000 y 10.000 abonarán US$ 12; y por más de 10.000 pagarán US$ 16.


Impuesto al agro permitirá una inversión de US$ 400:

Fideicomiso. Mujica dijo que se destinará a caminería rural

El País 17/08/2011

El presidente José Mujica anunció ayer que el impuesto al agro «va a salir» en «pocos días» y adelantó que gracias al tributo se podrán invertir a través de un fideicomiso entre US$ 400 y US$ 500 millones para caminería rural.

«Va a salir, va a salir», insistió el presidente José Mujica sobre el impuesto dirigido exclusivamente a los propietarios de más de 2.000 hectáreas de tierra. «Ya se va a sentir el ruido en pocos días», dijo en una entrevista concedida al periodista Víctor Hugo Morales para la radio argentina Continental.

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Se propone eliminar el Impuesto a los Semovientes – Se solicitaría una contribución al 35% que son tenedores del territorio nacional, unas 1150 empresas; que hoy valen 16 mil millones de dólares, 4 veces más que diez años atrás.


AGRO – Mujica propuso eliminar impuesto a semovientes

– El País – 16/06/2011

El presidente José Mujica propuso eliminar el impuesto a la venta de semovientes para que el sector ganadero, que utiliza grandes extensiones de tierra, no se vea tan afectado por su polémico impuesto al agro.

El mandatario dijo que de todos los argumentos que recibió en contra de su idea, éste es el único que tiene «esa importancia».

El presidente entendió esto y propuso, como paliativo, que se elimine el impuesto a la venta de ganado para frigoríficos, por remates o entre particulares. «Por la importancia que tiene la cría ganadera, hay que quitar el impuesto a los semovientes y cubrirlo de alguna otra manera para que las intendencias no tengan pérdida. Es una vieja reivindicación que debemos entender», afirmó.

Mujica explicó que «cada vez que un animal cambia de dueño, la empresa que lo compra paga un impuesto que va a las arcas de la intendencia». Por esto, se recaudan unos US$ 18 millones en el país y, quitarlo, lo encuentra «razonable como medida de ayuda».

«Lo que no podemos acompañar es a otro sector, y no me refiero a la clase media rural. En un país en que hay unas 47.000 empresas rurales, hablamos de gravar a 1.200 como mucho. Son grandes poseedoras de tierra, que tienen el 35% del suelo nacional, y creemos que esta mayor tributación se debe pedir a los más poderosos, y se debe invertir en obras de infraestructura, en caminos vecinales», puntualizó.

El mandatario hacía referencia así a otras propuestas que le llegaron desde su sector, como alternativas a su idea.

Por ejemplo la que propone menos gravamen «pero se enfocaría en cuatro o cinco mil medianos y grandes productores, donde entraría la agricultura, lechería, aparte de la ganadería».

Mujica recordó que se ha dicho «con claridad» que existe una clase media rural no tan fuerte y no se busca «afectar la eventual rentabilidad de los que arriesgan más». En ese sentido, dijo que la creencia de su administración es que «deben pagar los que atesoran más, que no es lo mismo. Los que producen más, los que logran mayor cantidad de valor benefician al país y corren más riesgos».

No son esas personas las que deben sufrir mayor presión tributaria, agregó, ya que «es cierto que recogen márgenes grandes por hectárea a veces, pero están mucho más expuestos a los factores de la naturaleza y el mercado internacional».

NEGATIVA. Al igual que en casos anteriores, hizo una referencia indirecta a las palabras del vicepresidente Danilo Astori de que este impuesto cambia las reglas de juego.

«No aceptamos el argumento de que es un cambio en las reglas de juego. La concentración de las tierras es un hecho tangible, ha ido creciendo y la concentración del ingreso de lo que produce la tierra también se fue concentrando», afirmó y luego se preguntó si es un defecto pedir que no haya tanta concentración y que se mantenga la producción.

En otro momento de su audición, dio algunos datos sobre las empresas que enfrentarían este nuevo impuesto. «Digamos que tenemos la tentativa de pedir una contribución a unas 5 millones de hectáreas de tierra, 35% aproximadamente del territorio nacional, que se expresa en 1.150 empresas. Hace 10 años esa tierra globalmente medida y promediada unos US$ 4.000 millones. Hoy tiene un valor de US$ 16.000 millones«, afirmó.

Para Mujica son «hombres muy fuertes» a los que se les debe pedir una colaboración, para que no sea necesario pedirlo al resto. «A mayor concentración de la tierra, mayor beneficio», dijo.

«Nosotros encontramos que es válido que si hay una multiplicación constante de ese patrimonio, no hijo del trabajo o esfuerzo, sino hijo de la evolución de toda la sociedad, se pueda percibir una pequeña parte para hacer frente a necesidades objetivas. Esto es lo que algunos economistas llaman gravar la renta de la tierra, o capitalización. ¿Alguien podrá negar que el precio de la tierra explotó y se multiplicó por cuatro?«, finalizó.

http://www.elpais.com.uy/110616/ultmo-573527/ultimomomento/mujica-propuso-eliminar-impuesto-a-semovientes/

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Alertan sobre cambios en los Impuestos al Campo, ya que la rentabilidad sobre activos después del pago de IRAE ha sido entre 1,6% y 3,7%


CPA alerta sobre cambios a impuestos en el campo

Clave. Oddone pide tener cuidado con «tentaciones dirigistas»

PABLO ANTÚNEZ – El País – 24/05/2011

Mientras la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) estudia establecer una tributación progresiva a la tenencia de tierra según las hectáreas, la consultora CPA/Ferrere advirtió a «tener cuidado con las tentaciones dirigistas».

Los economistas Gabriel Oddone y Alfonso Capurro de CPA/ Ferrere, pidieron tener cuidado con «las tentaciones dirigistas», es decir, con las tendencias que «se observan en ciertos gobiernos cuando las cosas van bien, a intervenir excesivamente los mercados para poder distribuir el ingreso o las ganancias».

En el marco de una conferencia que dieron al finalizar la Asamblea de Presidentes de Fucrea, insistieron en que «no es momento para ingresar en revisiones profundas» de la política tributaria «y menos en revisiones con estudios, que a nuestro juicio son insuficientes respecto a la rentabilidad de ciertos sectores, para gravar en exceso las actividades agropecuarias».

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El que rompe debe pagar. – Tierras: estudian tributación progresiva según el tamaño y parte de ese ingreso se destinaría para reparar la caminería rural – Uso de los fondos de AFAP


Tierras: estudian tributación progresiva, según el tamaño

Dato. Presidencia analiza destinar una parte a caminería

A. OYHENARD / F. TISCORNIA

La Presidencia de la República y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) analizan la posibilidad de establecer una tributación progresiva a la tierra de acuerdo a su tamaño y destinar parte del ingreso adicional a reparar caminería rural.

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