Trabajo adolescente y Carné Laboral del Adolescente


Antes se le llamaba «Trabajo de Menores», ahora se le llama «Trabajo Adolescente»; antes se llamaba «Carné Laboral del Menor» y ahora se llama «Carné Laboral del Adolescente»; vivimos cambiando de nombres, pero la sustancia sigue igual; lo único que se logra es que menos gente sepa sus derechos, porque en el cambio no se sabe si se perdió algo, o si se le agregó algo, pero como cada Gobierno necesita como dejar su marca, cada uno va bautizando las cosas como les parezca. Algún día deberíamos dejar los nombres idénticos por tres o cuatro generaciones, y mejorar lo que es importante para los menores o adolescentes; hacerlo más sencillo al procedimiento, que no tenga costos burocráticos, ni para la familia del menor, ni para el menor, ni para la empresa. 

En el mundo se habla de erradicar el Trabajo Infantil, y el rango de edad, va hasta los 17 años, aquí en Uruguay hablamos de trabajo Infantil, cuando son menores de 15 años, y dejaría de ser Infantil (el que se busca erradicar) a partir de los 15 años, y allí se habla de Trabajo Adolescente en Uruguay.

Ver los formularios necesario en el siguiente link, son casi idénticos a los que existían:

http://www.inau.gub.uy/adolescencia/inspeccion-laboral-del-trabajo-adolescente

MÁS DE 4.500 AUTORIZACIONES ANUALES

Trabajo infantil: unos 67.000 menores trabajan en Uruguay

Publicado el Sábado 20 junio de 2015 , 6:00am

Unos 67.000 niños menores de 18 años trabajan en Uruguay. Si bien la cifra es alarmante para el Ministerio de Trabajo, a nivel regional y latinoamericano Uruguay es uno de los países con valores más bajos.

El Ministerio de Trabajo conmemoró este jueves el Día contra el Trabajo Infantil con un acto del que participaron el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, el director del Comité contra la erradicación Infantil, Gerardo Rey, la presidenta del INAU, Marisa Lindner, la ministra de Educación, María Julia Muñoz, representantes del PIT-CNT y las cámaras empresariales.

En el acto, se hizo pública la preocupación del gobierno por la cantidad de niños que trabajan en condiciones precarias en el país, en particular en los rubros trabajos rurales, servicios domésticos y también en menor grado, en trabajos sexuales.

En ese sentido, el ministro de Trabajo recordó que Uruguay es uno de los países con cifras más bajas de trabajo infantil en la región.

En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el inspector general de Trabajo, Gerardo Rey, explicó que en Uruguay está prohibido el trabajo infantil de menores de 15 años. El trabajo adolescente debe ser regulado por el INAU. Los permisos se otorgan siempre que se trate de tareas no peligrosas, que no excedan las seis horas laborales y que el joven continúe sus estudios. Anualmente se otorgan más de 4.500 permisos.

En cuanto a los datos sobre cómo contribuyó el Instituto del Niño y el Adolescente de Uruguay (INAU) a formalizar el trabajo adolescente, Rey dijo que en menos de dos años se duplicó la cantidad de autorizaciones, con un total de más de 4.500 anuales. Esto significa que el país cuenta con esa cifra de adolescentes habilitados para trabajar.

Según Rey esto es muy importante porque también tiene conexión con el objetivo de la retención de adolescentes en la educación, ya que una de las condiciones del INAU para otorgar los permisos es que el adolescente continúe vinculado al sistema educativo.

En cuanto al tipo de tareas que los menores pueden realizar, Rey indicó el listado regulado por el INAU a través de un convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) firmado por Uruguay, donde se establece un grupo de tareas que no están habilitadas para menores. Entre los casos más comunes detalló los trabajos zafrales, muchas veces vinculados a negocios familiares.

El entrevistado detalló que la labor de la Inspección General del Trabajo es velar por el cumplimiento de las normativas y, si detecta una infracción, se ejecutan dos procedimientos. En primer lugar, avisa al INAU sobre esa situación; en paralelo los inspectores del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social pueden aplicar sanciones que impliquen multas por valores que multiplican por 50 o hasta 150 veces el valor de ese jornal, según la gravedad de la infracción.

En Uruguay el trabajo infantil está definido como todo trabajo que desarrollan niños y niñas menores de quince años de edad, así como el trabajo peligroso realizado por adolescentes de entre quince y dieciocho años. Gerardo Rey recordó que en nuestro país se prohíbe el trabajo infantil.

Para el trabajo adolescente, el INAU habilita luego de verificar el cumplimiento de determinadas condiciones. El primer requisito es que se trate de tareas que no impliquen riesgos en jornadas que no excedan las seis horas laborales.

Es prioridad para los próximos cinco años la erradicación de todos los trabajos peligrosos de niños y adolescentes, además de la formalización del trabajo adolescente habilitado, así como atender con especial énfasis las situaciones de trabajo infantil y adolescente en el medio rural y en el ámbito doméstico.

Rey valoró especialmente la coordinación institucional, mediante el Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI), inclusive con organismos de la región, controlando especialmente el trabajo de menores en la frontera.

A su vez, Uruguay integra desde sus inicios la Iniciativa Regional de América Latina y el Caribe contra el Trabajo Infantil, una alianza de más de 25 países de carácter tripartito, que determina entre sus prioridades la eliminación de las peores formas de trabajo infantil.

Trabajo infantil en América Latina y el Caribe

Según datos de la OIT (2013), en América Latina y el Caribe 12,5 millones de niños trabajan. Aproximadamente 9,6 millones (77%) desempeñan labores peligrosas, que constituyen un riesgo para su integridad física y psicológica. Al igual que en el resto del mundo, lo hacen principalmente en el sector agrícola, con 6,7 millones de niños y niñas involucradas en este tipo de trabajo.

Dentro de las subregiones, los países andinos tienen la mayor concentración de niños y niñas en trabajos agrícolas (62%), seguido por los países de Mesoamérica (43%), mientras que la menor proporción, un 38%, se encuentra entre los países del cono sur de Sudamérica (OIT, 2013).

El trabajo infantil agrícola dificulta la asistencia a las escuelas, especialmente en las zonas rurales. Cerca del 20% de los niños, niñas y adolescentes que realizan actividades agrícolas dejan de estudiar. Cifras preliminares de la OIT indican que los países de Centroamérica son los que tienen más bajos niveles de asistencia escolar en la región entre los niños y niñas que estudian y trabajan.

http://www.republica.com.uy/67000-menores/522306/

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El trabajo infantil no debería ser cosa de niños

Son 152 millones los menores entre 5 y 17 años forzados a trabajar en el mundo. Varias entidades se reúnen en Sevilla intentando dar pasos para la erradicación de esta lacra

FERNANDO MUDARRA 

Una niña trabajando en Myanmar, en una imagen de 2013.
Una niña trabajando en Myanmar, en una imagen de 2013. MARCEL CROZET / ILO

En Sevilla, y de cara a la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, que tendrá lugar en Buenos Aires del 14 al 16 de noviembre, esperamos que un número importante de organizaciones españolas y de América Latina consensuemos unas peticiones comunes para exigir a nuestros Gobiernos que aceleren las medidas y las políticas para que el trabajo infantil sea erradicado. El objetivo es que ningún niño o niña del mundo necesite para su subsistencia, o la de su familia, tener que trabajar y que todos ellos puedan disfrutar de su infancia. Es una contribución más de la Iniciativa Regional América Latina Libre de Trabajo Infantil de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), con el apoyo de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo, en la que no hemos querido dejar de estar presentes.

Un deseo de estar ahí porque el trabajo infantil y adolescente no deja de ser una muestra visible más de la desigualdad obscena en la que convivimos en nuestro mundo. No me refiero a aquellas tareas efectuadas por niños en su propio hogar, en condiciones razonables y bajo la supervisión de personas cercanas a ellos, que, además, significan una parte integrante de la vida de las familias y que contribuyen positivamente al desarrollo de la infancia, sino al que desempeñan los niños y niñas que viven solos, muchos de ellos en la calle. También para todos los que conviven en el seno de las familias más vulnerables, aquellas que necesitan que sus hijos menores de edad trabajen para completar una renta familiar exigua que apenas les dé para malvivir y que les roba una parte importante de su infancia.

Actualmente, según datos de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) hay en el mundo 152 millones de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años que se encuentran en situación de trabajo infantil. Esta cifra supone, más o menos, la población de tres Españas y media, o si lo quieren ver de otro modo, representa el 9,6 % del conjunto mundial de la población en este rango de edad, de 5 años (repito, 5 años) a 17. Otra cifra más, 72,5 millones de estos niños, niñas y adolescentes, lo hacen en actividades peligrosas que ponen en grave riesgo su salud, seguridad o moralidad. Así siguen estando las cosas. Algo que nos debería llevar a la reflexión y nos tendría que hacer sentir, en parte, corresponsables. No hay que olvidar que en muchos casos este trabajo sirve para que podamos acceder en nuestro entorno a productos cuyo precio se sustenta sobre este tipo de explotación.

Este trabajo sirve para que podamos acceder a productos cuyo precio se sustenta sobre este tipo de explotación

Como Ayuda en Acción, una de nuestras experiencias más cercanas con el trabajo infantil es la que tiene que ver con la trata infantil, que está calificada por la OIT como una de sus peores formas, ya que se equipara con la esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud. En el negocio de la trata, una niña puede ser vendida por menos de mil euros para realizar trabajos como la servidumbre, la explotación sexual en prostíbulos, el tráfico de drogas, la utilización en conflictos armados, y otras prácticas similares a la esclavitud en fábricas o talleres.

Sin embargo, también es alentador mencionar que se han realizado avances en la erradicación del trabajo infantil y adolescente. Por ejemplo, en América Latina y el Caribe, gobiernos, empleadores, organizaciones de la sociedad civil, como Ayuda en Acción, y la cooperación internacional, venimos trabajando en reducir estas cifras. Sólo en el periodo entre 2000 y 2016, más de 9,5 millones de niños, niñas y adolescentes de esta región del mundo han abandonado este tipo de actividad que seguimos llamando trabajo.

Una niña puede ser vendida por menos de mil euros para realizar trabajos como la servidumbre, la explotación sexual y el tráfico de drogas

Esta es la parte positiva, la negativa en esta región sigue siendo la existencia de 10,5 millones de niños que siguen en la brecha, un 7,3 % del total y que el ritmo de erradicación se ha frenado en los últimos años, algo previsible en una región campeona del mundo en la desigualdad. La exclusión de los pueblos indígenas, la migración generada por el cambio climático, la violencia generalizada o la exclusión económica, siguen siendo los principales motores que convierten a América Latina en la región más desigual del planeta. En estas circunstancias, la erradicación está aún lejos, pero no es inalcanzable. Al menos en lo que se refiere a este tipo de actividades que no hace otra cosa que hipotecar el presente de muchos niños y niñas y, sobre todo, lastrar un futuro en el que queremos que las cosas sean de otra manera.

En Sevilla esperamos acordar peticiones para presentar a nuestros Gobiernos en la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil de Buenos Aires. Estamos seguros de que habrá compromisos por parte de todos los participantes y que servirá para seguir dando pasos, seguramente mucho más pequeños que los que todos esperamos, para erradicar el trabajo infantil de una vez, pero también, espero que este artículo, parte pequeña de todo el ruido que las organizaciones queremos hacer durante estos días en Sevilla, sirva para que todos y todas nos movilicemos de la mejor manera que consideremos; apoyando a una ONG, escribiendo una carta a sus representantes políticos o sencillamente, compartiendo esta información entre sus contactos para conseguir que todos los niños y niñas del planeta, algún día no muy lejano se ocupen solo de hacer cosas de niños.

https://elpais.com/elpais/2017/11/07/planeta_futuro/1510065921_456548.html

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