¿Cómo se factura una Tarjeta Regalo?, el Amigo Invisible en las empresas


Supongamos que hay que hacer un regalo, pero no tiene la menor idea de lo que le podría regalar a una persona que conoce poco pero que justo le tocó en el juego del Amigo Invisible, regalarle. Una opción moderna, es comprar una tarjeta que ya viene precargada; en que podrá el poseedor; gastarla en lo que más le plazca, es como darle el dinero pero de una forma más delicada. ¿Cómo se factura esa Tarjeta Regalo?

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La DGI resolvió el tema por medio de una consulta que le hicieron, pero no está claro qué haría una empresa que compre esa Tarjeta, ¿Podrá computar el gasto?; parecería que no es una buena opción hoy en día para las empresas usar ese instrumento, ya que si le entregaran un recibo por esa compra, no podrán reconocer el costo hasta que no le hagan una factura, y tendría que coordinar esa factura futura, para que le llegue, no parece ser algo práctico.

Consulta Nº 5.751

Una empresa que se dedica a la importación y venta minorista de prendas de vestir, calzados y accesorios, consulta sobre la forma de documentar una nueva alternativa de comercialización que se propone. De acuerdo a la descripción de la empresa, se emitirá una “Tarjeta regalo”, con el fin de que quienes lo deseen, puedan cargar un monto en la misma y obsequiar a otros. El importe cargado en la tarjeta dará lugar a un crédito canjeable por los productos de la empresa.

Se consulta específicamente la forma en que la empresa debe documentar la entrega de la referida tarjeta, y la contraprestación bajo el esquema de facturación electrónica. La empresa adelanta opinión en el sentido de que, esta operación debe ser documentada mediante la emisión de un e-ticket, o una e-factura utilizando un campo de Comprobante Fiscal Electrónico – CFE denominado “monto no facturable”.

Respecto a la configuración del hecho generador del Impuesto al Valor Agregado (IVA), la empresa adelanta opinión en el sentido de que, en el momento de la entrega de la tarjeta, en la medida que no hay una circulación de bienes no se configura el hecho generador del impuesto, el que ocurrirá en el momento en que el beneficiario canjee el valor de la misma, por los productos que la empresa comercializa.

En la medida que la emisión en sí de la tarjeta no tenga costo para el cliente, se comparte el criterio sustentado respecto a la generación del impuesto, de lo contrario, deberá discriminarse el precio de la emisión de la tarjeta, el que quedará alcanzado por el IVA.

Con relación a la documentación del ingreso en caja del crédito contra la empresa, esta Comisión de Consultas entiende que, en el momento de la entrega de la tarjeta, este hecho puede documentarse de dos formas: o bien mediante la emisión de un recibo, comprobante que no está incluido en el régimen de CFE, o bien a través del sistema CFE mediante un e-Ticket o e-Factura, según corresponda, con el indicador de facturación “6: Producto o servicio no facturable”, de acuerdo al Documento “Formato de los CFE”, tal como lo establece la Resolución DGI Nº 798/2012 de 08.05.012 y sus modificativas y el Decreto Nº 36/012 de 08.02.012.

20.09.013 – El Sub Director General de la D.G.I., acorde.

¿A quién se le ocurrió empezar lo del amigo invisible?

Pandillas de amigos, compañeros de trabajo o familias; nadie puede escapar. Descubrimos el origen de esta tradición (si es que se puede llegar a él).

CARMEN LÓPEZ | 19 DICIEMBRE, 2014 | 07:30 H

Muchos y muchas se ponen su disfraz de Grinch de la Navidad según se van encendiendo las luces de las calles, los villancicos se cuelan en los hilos musicales y el turrón hace su aparición en los estantes del supermercado. Todo es susceptible de convertirse en foco de sus quejas, pero hay una actividad que supera a todas las demás (incluidas cenas familiares y de empresa): el amigo invisible. Misteriosamente provoca un rechazo inmediato -hay series con capítulos especiales sobre dicha actividad como 30 Rock de Tina Fey– aunque al final la mayoría acaba participando.

El amigo invisible, donde se escoge al azar a quién regalar por un precio normalmente reducido, es una actividad normalizada en tiempos de celebraciones. No obstante, se sabe poco de su origen ¿Fue cosa de los romanos, tan aficionados a inventar? ¿Fue un entretenimiento de los mayas que sobrevivió a su imperio? ¿Jugaban los pastores de Belén al amigo invisible?

Como con otras tantas tradiciones, sus inicios no están claros. El periodista Daniel López Valle comenta que el origen podría ser venezolano en el s. XIX. «Las mujeres no podían tener ‘amigos’ y menos recibir regalos, así que al parecer de ahí nació, pero es imposible comprobarlo”. Su versión coincide bastante con la de Wikipedia, que explica que: “Las damas venezolanas casadas o comprometidas, por aquel entonces, no podían tener amigos, sino compadres, por aquello de los cuestionamientos sociales. De manera que optaron por reunirse un grupo de amigos y amigas para realizar un intercambio de regalos. Esa tradición conservadora se denominaba compadre de papelito o compadre secreto de papelito”.

La versión estadounidense

El mundo anglosajón también juega al intercambio de regalos previo sorteo de papelitos, aunque lo llaman Secret Santa. Para los estadounidenses, su “primer amigo invisible” fueLarry Dean Stewart (murió en 2007), un ciudadano que repartió dinero entre los que más lo necesitaban durante gran parte de su vida.

Según cuenta su historia, los principios de Stewart no fueron especialmente fáciles. Le despidieron de su trabajo en la semana de Navidad en dos ocasiones y pasó serias dificultades económicas. Sin embargo, cuando consiguió convertirse en una persona adinerada gracias al negocio de la televisión por cable y de las llamadas a larga distancia, no se olvidó de la ayuda que le prestaron desconocidos en sus momentos malos ni el efecto que tuvo su propia ayuda en otras personas.

Durante alrededor de dos décadas estuvo repartiendo dinero de manera anónima hasta que, en 2006 después de que le diagnosticaran un cáncer, decidió revelar su nombre. Su tratamiento se había llevado gran parte de su dinero y tuvo la esperanza de que quizás podría inspirar a alguien para que se hiciese cargo de sus labores. Por su parte, él había ido entrenando a un pequeño ejército de “elfos” que le ayudaban en sus acciones. A lo largo de sus años de Secret Santa llegó a repartir 1.300.000 dólares y su historia se recogió en el libro Santa’s Secret: A Story of Hope.

Basándose en la iniciativa de Stewart, muchas personas lo aplicaron como un juego entre amigos (el amigo invisible tal y como lo conocemos) y, a la vez, se crearon numerosas webs que expandieron la iniciativa filantrópica de manera internacional. Por su parte, el millonario llamado Jason Buzi ha puesto en marcha una iniciativa que, remotamente, puede recordar a la labor de Stewart: a través de su cuenta de Twitter @hiddencash lanza pistas (con mensajes y fotos) sobre en qué ciudad y en dónde hay escondido un sobre con dinero. A partir de ahí, la persona más rápida se hará con él ¿Labor filantrópica? Aunque puede que no esté especialmente dirigido a los más necesitados, posiblemente los millonarios no estén dispuestos a meterse en un arbusto del Retiro para encontrar 50 euros. El amigo invisible puede estar en cualquier parte.

http://smoda.elpais.com/moda/a-quien-se-le-ocurrio-empezar-lo-del-amigo-invisible/

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Amigo invisible

El amigo invisibleamigo secreto o angelito, es un juego muy popular en el que participan varias personas que se hacen regalos entre sí sin que se sepa quién ha sido. Alternativamente, los amigos secretos pueden enviar cartas anónimas a sus correspondientes amigos, utilizando seudónimos. En estas cartas expresan lo que sienten y piensan acerca de su compañero de juego y a la vez comentan siempre algo de ellos mismos con el fin de dar pistas sobre su identidad.

El juego se puede desarrollar con cualquier excusa siempre que concurran dos requisitos:

  • que los participantes se conozcan entre sí
  • que su número no sea muy elevado (unos veinte, como máximo)

Habitualmente, se celebra en ámbitos reducidos y en algunas regiones, suele ser el juego estrella de comidas y celebraciones en fechas navideñas. El reparto final se puede organizar en un domicilio o en un lugar público: restaurante, cafetería, etc. En el Paraguay, es un juego muy popular durante las celebraciones por el Día Internacional de la Amistad

Cómo se organiza

Lo ideal en este juego, es hacerlo en ocasión de alguna festividad o reunión donde sea usual que se intercambien regalos unos a otros, como por ejemplo en Navidad.

Para prepararlo, es necesario que los participantes se reúnan o se coordinen unas semanas antes de la fecha indicada para la entrega de regalos. El organizador escribe los nombres de todos los participantes en unos papelitos e introduce los nombres de los participantes en una bolsa. Luego, uno por uno, van introduciendo la mano y escogiendo el ‘amigo secreto’. Màs recientemente se han puesto de moda los sorteos online, donde los participantes pueden conocer el nombre de su Amigo Invisible a través de una web, o bien recibirlo por correo electrónico. Esta nueva forma de sorteo evita el problema de tener que reunir a todo el grupo obligatoriamente antes del evento, o coordinarse de otra forma como ser por vía telefónica.

Finalmente, el día acordado, se reúnen todos los participantes del juego y realizan la entrega de regalos, donde cualquier persona (puede empezar el organizador) saca un regalo del saco o lugar donde se han depositado todos los objetos y lo entrega de acuerdo a su tarjeta; el receptor debe abrirlo ante todos y posteriormente proceder de la misma forma. Así sucesivamente hasta terminar con todos los regalos. Al final alguien puede tomar la palabra y hacer un brindis.

Orígenes

El juego del amigo secreto tiene su origen en una vieja costumbre venezolana probablemente de finales de 1800 y principios del siglo pasado. Las damas venezolanas casadas o comprometidas, por aquel entonces, no podían tener amigos, sino compadres, por aquello de los cuestionamientos sociales. De manera que optaron por reunirse un grupo de amigos y amigas para realizar un intercambio de regalos. Esa tradición conservadora se denominaba compadre de papelito o compadre secreto de papelito, es decir, se escogía aleatoriamente el nombre de una persona al sacar un papel escrito de un recipiente. Posteriormente, esta tradición pasó a llamarse ‘amigo secreto’ y se extendió a países vecinos a través del intercambio social.

Modalidades

  • Una modalidad es el amigo guarrete. Consiste en regalar objetos vergonzosos o sexuales para provocar la hilaridad.
  • Una posibilidad divertida es el llamado amigo invisible alusivo. Para su puesta en práctica, los participantes deben realizar regalos referentes a la persona a la que van destinados. Esta alusión puede ser explícita, implícita o traída a colación por medio de algún comentario jocoso. Por ejemplo, se puede regalar un libro con título jocoso o un monigote practicando su deporte favorito.
  • También se puede organizar el amigo invisible temático. Esta variación consiste en que todos los regalos deben corresponderse a un tema genérico prefijado.
  • Existe otra variante llamada el enemigo invisiblediablito, que consiste en regalar objetos inservibles o desfasados que se acumulan por casa.
  • Por último, si hay que celebrar uno de estos juegos en una fiesta en la que la gente apenas se conoce, quizás resulte conveniente preparar el amigo invisible invisible. En esta modalidad, el reparto entre los asistentes se hace al azar introduciendo la mano cada uno de ellos dentro del saco. El único riesgo existente es que alguien escoja por casualidad el regalo que él mismo ha aportado.

Descubrimiento del amigo invisible

La fecha de la entrega de regalos se pueden preparar varias actividades que tienen como finalidad no dar a conocer la persona que corresponde al amigo secreto. Este juego puede tener algunas variantes, por ejemplo, en Colombia se usa el amigo secreto, también endulzándose hasta que llega la fecha para descubrir quién es esa persona que te ha atendido, con caramelos, bombones, frutas y otras delicias. Pero además, para hacer más interesante el momento del descubrimiento, se puede jugar a hacer mímica sobre la forma de caminar, sentarse, o algún gesto especial que identifique fácilmente a esa persona.

https://es.wikipedia.org/wiki/Amigo_invisible

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Fiestas por default

CABEZA DE TURCO I WASHINGTON ABDALA

Todas las cosas están listas si nuestra mente lo está», decía el Enrique V de Shakespeare sin siquiera soñar que existiría algo así como «el amigo invisible» y la catarata de reuniones «obligatorias» de fin de año (me pudren mucho estas fiestitas, ya lo saben por eso vuelvo al asunto).

11 dic 2016

Digamos las cosas como son: muchos de nosotros odiamos las fiestas de fin de año del trabajo, nos cansan las cenas obligatorias con gente que vemos todos los días y tenemos que ir a comer con ellos poniendo cara de que disfrutamos el momento y odiamos a nuestros jefes en esas malditas reuniones en las que no sabemos cómo comportarnos con ellos, si tirarles un vaso de cerveza por la cabeza, si con dos whiskies arriba espetarle a todos nuestros delirios o si directamente deberíamos hacer un striptease trepados de la mesa principal —al son de la música de Márama— y renunciar. Solo son pensamientos libertarios, perdonen la sinceridad.

Y pensar que hay gente que cree de manera devota en estas reuniones, las considera positivas, amigables y que ayudan a generar un buen clima laboral. ¡Hay que joderse mi viejo! ¡Falso! ¡Solo logramos sentirnos peor, advertir que no somos iguales (se cuela Marx), que no formamos parte de las mismas tribus que el resto y que ese momento forzado lo estamos perdiendo de disfrutar con amigos de verdad, tomando una birra, hablando mal de Damiani y muriéndonos de risa del cuadro desnudo del Pepe! ¡Viva la libertad carajo! (¡ah! Guay de no ir a una maldita reunión de estas, te juro que pasan lista y formarás parte de los traidores del año. Amodio Pérez es una virgen a tu lado).

Este país que festeja la Noche de la Nostalgia (lo cual se comenta solo) también tiene, desde hace un tiempo, una supuesta vocación por las despedidas de fin de año (con tal de chupar cualquier cosa sirve) en la que hacemos que nos queremos en los ambientes laborales, cuando justamente allí es el lugar donde más competencia y más rispideces aparecen en la vida. ¿Cuál sería el sentido de que en esos espacios estemos obligados a juntarnos todos, a sonreírnos cínicamente, a hacer creer que somos súper unidos cuando en realidad queremos degollar al jefe y competimos sin bancarnos demasiado? ¿Y qué hay si me enloquezco y empiezo a decir quién se acuesta con quién o quién manda fotos en el WhatsApp del que vive en el baño con problemas gástricos? Son solo más pensamientos malditos que me vienen, perdonen a mi inconsciente.

Las peores de todas estas reuniones son las que se hacen en lugares especialmente reservados y con música bailable seleccionada «para» nosotros. ¿Quién es el imbécil que cree que es bueno bailar con un jefe viejo, decadente, mientras su esposa observa como si fueras a sacarle sangre a ese viejo calandraca? ¿Quién elige esa música repugnante? ¿Y whisky trucho? Joder, no sale una.

Francamente, he averiguado en el exterior y me dicen que no existe esta cultura de acá de «las fiestas de fin de año». Me comentan que en los países civilizados se hacen un ratito en el día de la festividad, se come alguna cosa rica en algún recreo, pero nadie arma toda esta parafernalia donde hay que ir de fiesta en fiesta durante veinte días seguidos. Que los amigos del club, que los amigos de WhatsApp, que la patota del barrio, que los de los cinco trabajos que tenés (ni que decir cuando sos abogado y tenés que andar en las reuniones de cada cliente), que los grupos de los padres del colegio, que los ex del liceo, que la barra de la política, que la barra de género (esto está extendido: miren los títulos que la gente pone en los grupos de WhatsApp, lo dicen todo). En fin, no es normal estar un mes entero, de noche en noche recorriendo la ciudad, procurando quedar bien con todo el mundo cuando en los hechos te importa un comino casi todo.

Digamos la verdad: lo hacemos para sobrevivir, para que no nos odien, para que no nos expulsen de los laburos pero son un fastidio. Ya lo saben, lo ruego una vez más, lo imploro: eviten invitarme. Soy feliz a la distancia, no necesito ese amuchamiento social sudoroso. Sepan disculparme.

http://www.elpais.com.uy/domingo/fiestas-default.html

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