Todo barato y sin Impuestos. «El mejor gobierno es el que gobierna menos, en un país ideal, nadie debe pagar Impuestos»; así se pensaba, ¿Ha cambiado?


Estaba leyendo un artículo del diario El Observador, del sábado 1º de diciembre del año 2001; se titula: «Todo barato y sin Impuestos», firmado por Luis Casal Beck. Habla la nota de un Caudillo blanco, llamado «Saviniano Pérez», conocido como «Nano»; que vivió entre los años 1907 y 1985 y fue Intendente de Cerro Largo. El artículo está hecho con amor, como con admiración, como para generar al lector una suerte de sentimientos positivos, como para decir: «qué bien!!!». Busco un poco más, y hay algo en youtube; un video que toma unos minutos de un homenaje bastante reciente que se le hizo, y nuevamente allí se cuentan cosas con admiración de lo que hoy sería un desastre, políticamente hablando.

Qué más dice ese artículo y dice lo siguiente:

«Fue el primero que se atrevió a recurrir al contrabando para abaratar el costo de los alimentos. Aunque en la perspectiva del tiempo, hizo su propia autocrítica bohemia.»

«Decía Nano Pérez en 1971 al diario Ahora de Montevideo … creo que la gente vivió feliz porque comía barato, transitaba sin pagar patente, en fin, aquello era un cielo abierto».

«El contrabando lo hacíamos sin permiso escrito pero con el consentimiento de todos – explicó el gobernante municipal a Reporter -. Creo profundamente en la política de valorizar el peso del pobre defendiendo su mesa. No es justo que el pueblo pague cuatro, cinco o 10 veces más por un producto que se puede conseguir más barato, a pocos kilómetros de Melo».

«Durante años los camiones municipales llegaron hasta Yaguarón (Brasil), donde eran cargados con productos básicos de la canasta popular (arroz, fideos, harina, yerba, azúcar, café), que luego se vendían al costo en Melo y otras localidades.»

«Una de las primeras cosas que hizo mi padre al ser intendente fue bajar hasta Montevideo y hablar con el entonces presidente Tomás Berreta. Le relató la grave crisis que vivía el pueblo, y su intención de conseguir alimentos y otros productos más baratos en Brasil, para venderlos a costo y ayudar en la medida de lo posible a que el pueblo viviera mejor», relató a «Fin de Semana» la hija.

«Según nos contó él, en un momento Berreta le preguntó: ¿Usted está pidiendo permiso al presidente para contrabandear?. Mi padre creyó entender que aquello era una desautorización. Pero al retirarse de la Casa de Gobierno, Berreta le dijo con mucha grandeza: Usted dele de comer a la gente de Cerro Largo, tiene mi permiso.» agregó.

Hoy en día un Intendente así, iría preso.

Lo penoso es que sigamos admirando lo que notoriamente estaba mal.

Muchas veces nos preguntamos: ¿Cómo es posible que países como Alemania o Japón, destrozados por una guerra, en poco tiempo superaron esa situación y pasaron a ser potencias?, mientras que nosotros estábamos recibiendo dineros extraordinarios justamente por esas guerras y de pronto nos quedamos en el tiempo. Y no lo entendemos, nos reímos de que somos haraganes, de que no tenemos empuje, de que somos latinos, … pero parte de la explicación es esta, es que no se gobernaba mirando el futuro sino mirando votos; se apreciaban a los que tenían este tipo de discursos. Está bien, son parte de una época y no se puede juzgar con la mente de hoy a una realidad que no vivimos; pero hoy, con esta realidad, no podemos hablar como con nostalgia de cosas que realmente estaban muy mal.

Lo primero que debo preguntarme es si el equivocado no soy yo, si lo que yo pienso o como me formaron, si no me formaron mal, y si mis pensamientos quedaron torcidos. No voy a culpar a otros de lo que yo hoy piense; lo que sí creo es que vivimos constantemente en una dualidad de posiciones, y que eso como País no nos permite avanzar. Estudiamos una cosa, pero eso es para salvar materias; pero luego en la realidad no se aplica o no se aplica en el Uruguay, porque aquí es todo distinto, nunca pasará lo que les pasa a otros, es como si aquí hubiésemos logrado obtener la «eterna juventud»; como que todo lo malo les pasará a otros y a nosotros no. El Dengue nunca será autóctono, siempre llegará hasta la frontera, el Ébola es problema de otros, la Aftosa es problemas de otros y a nosotros nos pasó una desgracia; por un lado decimos que ser jóven no es delito y los que nos gobiernan son los mismos desde que yo he comenzado a votar en el año 1984 (son las mismas caras); y así es en casi todos los órdenes. Se critica a los Colegios Privados y después se habla de enviar a los pobres a los Colegios Privados, se dice que la Educación Pública es buena pero resulta que después no se los manda a esos mismos centros de estudios; se dice que la Salud Pública es excelente y después nos enteramos que los altos dirigentes políticos se atienden en centros que están por fuera del Fonasa.

Me pregunto: ¿Está mal contrabandear?, Si está mal, ¿Cómo es posible que se le haga un homenaje a alguien que no le importaba contrabandear sólo porque lo que iba a realizar era para los pobres?. A ver, pensemos. Si yo hago algo destinado a los pobres, ¿Todo está bien?, sólo con decir que es para los pobres, para darles de comer a esas «pancitas», ¿Todo se justifica?. Entonces lo que está bien o mal ya no pasa por conceptos éticos, morales, religiosos, legales; sino que pasa por si se ayuda o no a los pobres; y si es en ese sentido, todo estará correcto.

Está bien, aceptemos que es así. Entonces a los almacenes que están en la periferia, que no se los inspeccione o no se les requiera pagos a la DGI, porque ellos están para ayudar a los pobres. Que se los deje viajar gratis en el ómnibus, que se le de la luz gratis, agua gratis, vivienda gratis … porque es para «pobres». Pensar así, es discriminar a los que menos tienen; es obvio que hay que ayudarlos pero ayudarlos mostrando coherencia, y tratando de que se integren a lo que se pregona que está bien (porque quizás todo está mal y estamos acostumbrados a decir que lo correcto es lo que hacemos sin pensar, quizás está mal pagar impuestos, quizás está mal no contrabandear, quizás está mal esforzarse).

Lo mismo con los impuestos, ¿Si pagamos todos los impuestos que nos corresponde, es cierto que luego todos pagaremos menos?, eso es lo que dice en la DGI una frase bien grande (dentro de la DGI). ¿Pero realmente pensamos que es correcto que existan impuestos?. Nadie quiere pagar impuestos, en cambio todos desean tener servicios; nadie quiere pagar impuestos y muchos desean ser funcionarios públicos, ¿Cómo es posible que se homenajee a alguien que decía que lo ideal era no pagar impuestos?. Quizás sea cierto; pero habría que eliminar muchas cosas, tendríamos que ser todos buenos, eliminar el gobierno, eliminar la propiedad, eliminar el comercio, eliminar el capitalismo, eliminar todo lo que justifique la existencia de un Estado que ordene lo que somos incapaces de ordenarnos, que nos de Seguridad, que nos represente, que hagan rutas, etc, etc.

Sí, seguro que esto no es para este blog; es más filosófico; pero en un blog que trata de compartir conocimientos tributarios, de facilitar algunos temas, de entender el porqué de otros; encontrarme con estos artículos me provoca un sentimiento de impotencia, de escribir en el agua.

Homenaje popular a «Nano» Pérez

CARISMÁTICO LÍDER BLANCO QUE PROTAGONIZÓ LA POLÍTICA DE MEDIADOS DEL SIGLO XX

Tras casi 50 años de haber dejado la jefatura departamental la figura del exintendente Saviniano `Nano` Pérez perdura en la memoria de Cerro Largo. Ahora el intendente Sergio Botana resolvió homenajearlo con 16 obras que recuerdan su vida.

Cerro Largo | Néstor O. Araújo – El País 1/12/2013

Gobernó Cerro Largo en dos períodos, uno de 1946 a 1954 y otro entre 1958 y 1962. Dueño de un carisma único, manejó el poder de una manera particular llegando a salirse de la ley para solucionar problemas de los vecinos más pobres.

Pérez era definido como «el caudillo del pobrerío». Se oponía a que la gente pagara impuestos y participaba activamente en el contrabando de mercadería brasilera que luego vendía a los arachanes a precio de costo.

Acusado por sus adversarios de «demagogia», «populismo» y «mala administración», fue un caudillo de doce mil votos venerado por la gente más humilde de Cerro Largo.

Ya están colocados 16 pilares de piedra en una cuadra de la calle que ahora lleva el nombre del intendente blanco. La única cuadra de Melo hecha de adoquines, excalle Durazno entre Batlle y Ordóñez y Wilson Ferreira, será «la calle del Nano». Botana dijo que «la dura propaganda política y su inteligencia» quedarán grabadas para siempre en esa zona de Melo.

«En esos 16 elementos se aquilatan su labor como periodista, como político, amigo de los pobres; todo quedará grabado con frases del `Nano` en esas piedras», dijo Botana.

La cuadra tendrá además luces y elementos para bajar la velocidad y adornar la visual paisajística.

«En cada esquina, en cada boliche, en cada mesa familiar o reunión de amigos siempre sale la figura del `Nano` Pérez. Un hombre de enorme intelecto, dueño de una formación cultural que traducía en mensajes simples mucho humor», dijo Botana.

Contrabando.

Pérez protagonizó una colección de anécdotas increíbles a mediados del siglo pasado. El vecino Juan Silva recordó que, como siempre ocurrió en Cerro Largo, «la mayoría de los productos de consumo popular, básicamente comestibles siempre fueron más baratos en Brasil, era solo pasar la línea fronteriza hacia el Brasil, para lo cual decretó enviar los camiones de la intendencia a comprar alimentos del otro lado, para ponerlos en venta en el mercado municipal».

El historiador Carlos Lavecchia mencionó que Nano Pérez era «implacable frente a sus detractores». Su principal arma era un periódico de bolsillo denominado «El Censor» desde donde daba a conocer su opinión con fina ironía.

Lavecchia contó algunas de las anécdotas más famosas. Una de ellas se produjo en la plena campaña electoral y tuvo como protagonista al líder histórico del Partido Nacional, Luis Alberto de Herrera.

«Como era habitual y sin pelos en la lengua, Nano insistió en sus divergencias y criticó a algunos de los miembros de la comitiva montevideana. Herrera estaba a su lado alarmado y le tiró discretamente del saco, sin éxito. Nano seguía con sus críticas. Al segundo o tercer tirón el caudillo local dijo fuerte: `Herrera me está tirando del saco para que no critique la política del Directorio; pero no podrá hacernos callar la boca`, y se terminó el acto», contó el historiador.

Nano gobernaba en la plaza y caminando por las calles como cualquier vecino. Se había hecho famoso por el uso de una libreta de la cual arrancaba hojas donde escribía las órdenes de donaciones: paja para techar ranchos, arena, madera, y lo hacía sin protocolo.

De una frontalidad sin límites el exintendente tomaba acciones que perduraron en las historias populares. «Una vez llegó a subir a una tribuna con un lechón y lo apretaba para que gritara y decía `esta es la palabra de mi opositor, fulano de tal», narró Lavecchia.

La casa de Pérez permanecía siempre abierta, según recuerda Lavecchia. Las puertas estaban literalmente abiertas para quien quisiera entrar.

Debajo de un parral casi a diario se realizaban alegres romerías, con ruedas de mate, asado y bebiendo caña brasileña. «Doña Rosita Henón de Pérez, sus cinco hijas y las muchachas de servicio trabajaban desde temprano alrededor de la cocina preparando alimentos en grandes ollas porque siempre en su casa iban comensales de todos los barrios, allí se alimentaban», dijo el historiador.

Pérez también se dedicó a las artes plásticas y llegó a ganar el Premio Nacional e Interdepartamental de Escultura en 1940. Como intelectual fue historiador, cultivó la amistad de escritores, pintores, poetas contándose entre ellos Juana de Ibarbourou y Juan Zorrilla de San Martín, entre otros.

Almuerzo extendido con el TCR

El chofer del exintendente Saviniano Pérez, Rudecindo Sosa, contó a El País que `Nano` gobernaba en la calle y que llevaba todos los movimientos financieros en una `libretita`. El Tribunal de Cuentas de la época estaba preocupado por su forma de manejar las finanzas municipales. Por ello «envió a un inspector para controlar los gastos. El Nano lo fue a buscar a la estación de ferrocarril, lo invitó a su casa, le sirvieron un almuerzo. En la tarde siguieron hablando a la sombra de un parral, ya en la noche el inspector regresó a Montevideo, sin realizar la inspección. A las pocas semanas retornaron otros inspectores de Aduana y del Tribunal de Cuentas con la orden de no caer en las tentaciones y que no se dejaran persuadir por los banquetes ofrecidos por el intendente».

http://www.elpais.com.uy/informacion/homenaje-popular-nano-perez.html

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