Se estima que unas 250 mil personas participan en Trabajos Voluntarios; y si el Estado les diera cobertura social, serian más de 100 millones de dólares por año. Un 0900 recauda por mes por beneficiario unos $ 242 mil pesos (a valores del año 2007)


La solidaridad uruguaya vale U$S 100 millones

250 MIL PARTICIPAN EN LABOR VOLUNTARIA

Todas las fundaciones recuerdan casos que los han dejado boquiabiertos, como el de un peón rural, que dejó los ahorros de su vida a la Peluffo: U$S 100.000. 

CATERINA NOTARGIOVANNI – GABRIELA VAZ – El País 23/12/2007

Los 0900 recaudan 240 mil pesos cada uno por mes; Teletón y Peluffo Giguens rompen récord de donaciones y, en supermercados, los $ 2, suman cifras inéditas. Un peón dejó U$S 100 mil.

Mirtha Casales se emociona cuando evoca la donación más curiosa que recibió la Fundación Peluffo Giguens, que ella gerencia. Cierto día le avisaron que había una señora buscándola en recepción. Al bajar, se encontró con una persona de aspecto «indigente» que quería donar todos sus ahorros porque vivía en un barrio peligroso y temía que la robaran. Metiendo mano en todos sus bolsillos, y sacando billete por billete, la donante entregó casi 4.000 dólares.

No es lo más frecuente, pero las instituciones benéficas no sólo reciben fondos de las grandes campañas mediáticas que organizan una o dos veces al año. Muchas veces, la ayuda pasa desapercibida para el público, pero suma como todas. La mano se extiende también para particulares: afectados por incendios, accidentes, enfermedades o cualquier tragedia que hace inevitable pedir auxilio. Y son escuchados. Cientos de historias deben un final feliz gracias al gesto generoso de miles de anónimos.

Dicen que los uruguayos son solidarios, y parece que no es mito: los números lo confirman. De hecho, la colaboración desinteresada, incluido el trabajo voluntario, mueve tanto dinero en el país que es casi imposible de calcular.

¿Una muestra? Si el Estado tuviera que pagar la cobertura social de todos los que trabajan en ONG, hospitales u organizaciones barriales sólo «por amor al prójimo» (es decir, sin remuneración), debería desembolsar cerca de 100 millones de dólares más al año, según una investigación de la empresa Interconsult. En 2003, la misma consultora estimó que son unas 250.000 las personas que en Uruguay participan de actividades solidarias.

A toda esa movida deben sumarse los que, en lugar de trabajo, donan dinero. Otra muestra: a través de los 0900 de beneficencia que habilita Antel para pedir ayuda (por ejemplo, para recaudar fondos para el tratamiento de un paciente), se recauda un promedio de 242.700 pesos por mes, por beneficiario. En 2007, la Peluffo Giguens recibió 750.000 dólares en donaciones. A la Fundación Teletón, le bastaron 24 horas para batir un récord: 36 millones de pesos.

Y después están las cuentas de ayuda que se abren en los bancos, el pedido de la monedita en la calle, los colectivos que ofrecen agencias de pagos, el peso que solicita la cajera del supermercado para una fundación, el bono para colaborar con algún comedor, los espectáculos a beneficio… el Uruguay pedigüeño en toda su extensión, que existe gracias a su contracara: la del país solidario.

A SU SALUD. Carolina estaba muy ilusionada con su fiesta de 15. Su familia, humilde como muchas otras, venía preparando todo desde hacía meses y tras ahorrar peso sobre peso, había juntado lo necesario para un cumpleaños inolvidable. Pero el jueves previo a la fiesta, el hombre que habían contratado para organizar la reunión, y al que le habían entregado todo el dinero reunido -cerca de 30.000 pesos- desapareció. «Dejó una carta donde me comunicaba que no podía hacer el cumpleaños porque lo habían estafado, y nunca más lo volvimos a ver», cuenta Nancy Ponce, mamá de Carolina.

Entre la indignación, la bronca y la perplejidad, la familia decidió hacer la denuncia, al menos, en la televisión. «Mi hermano llamó a Canal 4 y vinieron a hacernos una entrevista. La nota salió después de Gran Hermano y, a la 1 de la mañana, nos empezaron a sonar los celulares. Era gente que había llamado al canal para pedir nuestro teléfono y nos estaban ofreciendo de todo: salones de fiesta, vestidos, confitería, discoteca, peluquería, maquillaje. Todo gratis», recuerda Nancy. Tan sólo una semana después, Carolina pudo festejar con todo. «Fue increíble. No hay palabras para agradecerlo».

Mantener una ilusión puede ser motivo suficiente para dar rienda a la solidaridad de muchos, aún cuando esta ni siquiera fue pedida. Pero esos casos son los menos.

Una de las causas más frecuentes de solicitud de ayuda es la salud. Con el fin de acceder a operaciones o tratamientos que mejoren la calidad de vida de un paciente operan diversos mecanismos. Entre las herramientas más comunes a las que se acude, está la posibilidad de abrir una cuenta bancaria «de ayuda».

Actualmente, el Banco República tiene abiertas 161 cuentas de este tipo: 99 en pesos y 62 en dólares, según explica el gerente de Relaciones Públicas, Gastón Abascal. Para dar este servicio, la institución exige historia clínica y certificado del médico tratante, visado por el Ministerio de Salud Pública. Las cuentas permanecen activas un máximo de seis meses, con prórrogas de dos más.

Una tarde otoñal de 1987, Mariela, una chica que por entonces tenía 28 años y carecía de antecedentes de enfermedad alguna, cayó inconsciente en su lugar de trabajo, ante la mirada atónita de sus compañeros. Había tenido un ataque cerebral, debido a una malformación arteriovenosa. Una vez internada, y luego de superar tres días críticos en el CTI, los médicos le explicaron que debía ser operada. En la intervención, tendría riesgo de ceguera o parálisis. La otra opción era una cirugía láser, también con riesgos, pero las probabilidades de salir mal eran mucho menores. Sólo había un obstáculo: precisaba 12.000 dólares, que era lo que costaba la intervención en la Clínica del Sol, en Buenos Aires, adonde le recomendaron tratarse. «Era muchísimo dinero, casi lo mismo que costaba un apartamento en 18 de Julio. No lo teníamos ni para empezar. Ahí fue que empezó la movida», recuerda hoy. Esa «movida» consistió en una red interminable de amigos, conocidos y gente que jamás se cruzó en su vida, pero igual colaboró para reunir el monto necesario. Abrieron una cuenta en el BROU, organizaron rifas, comercios de su barrio pusieron latitas para colocar dinero, y la noticia se difundió de tal manera que, «por conocidos de conocidos», hasta el embajador uruguayo en Argentina terminó hablando con el director de la clínica para explicarle el caso y pedir una disminución en el costo de la operación. El hombre no sólo accedió -bajó el precio a 8.000 dólares- sino que le dijo a Mariela que «fuera con lo que tenía» y el resto se financiaría después. Para octubre, el dinero había sido reunido y otra desconocida donó pasajes para cuatro personas: la paciente, su madre y dos acompañantes más. Hoy, 20 años después, Mariela reconoce que le debe la vida a un montón de gente a la que jamás podrá agradecer personalmente, ya que ni siquiera sabe quiénes son. Además, confiesa que, hasta que le tocó vivirlo, nunca pensó que mecanismos como las cuentas bancarias de ayuda funcionaran. Pero vaya si funcionan.

En la actualidad, esa herramienta es complementada -y casi sustituida- por los 0900 «de beneficencia». Así llama Antel a los números que habilita gratuitamente con el fin de «ayudar a proyectos de bien público o a favor de personas afectadas por situaciones graves de enfermedad, discapacidad o emergencia», informa el sub-gerente comercial del ente, Osvaldo Novoa. En el primer semestre de este año, la empresa tenía 360 servicios de este tipo activos, para aproximadamente 130 beneficiarios. Como permanecen de 6 meses a un año, y existe posibilidad de prórrogas, el número es muy dinámico. Otros se suprimen antes, por haber cumplido con el objetivo o por baja recaudación. No obstante, en promedio, cada beneficiario recauda 242.700 pesos por mes (contando fundaciones y ONG).

Además de la publicidad en medios, en los casos de particulares depende mucho de cómo se mueva el grupo de amigos y familiares, dice Novoa. «Algunos casos se han basado en repartir volantes, anuncios en festivales, tablados, iglesias, ómnibus o supermercados». Los casos que involucran niños suelen ser los que más recaudación obtienen. Pero las autoridades del ente también recuerdan pedidos insólitos, como una persona que solicitó un 0900 para cumplir su sueño de viajar por el mundo.

ANÓNIMOS. La solidaridad no sólo se expresa en dinero, sino también en trabajo. Muchas personas dedican sus horas a actividades voluntarias, restando tiempo para la familia y la labor remunerada.

Un estudio realizado en diciembre de 2002 por la empresa Interconsult arrojó que el 16% de la población adulta -unas 250.000 personas- trabaja en voluntariados, con una dedicación promedio de 3,7 horas a la semana. «Hay que tener en cuenta que ese fue un año de alta sensibilidad social debido a la crisis, que dejó a muchos en situación precaria», señala ahora el ingeniero Juan Carlos Doyenart, director de la consultora. De todas formas, considera que, aunque quizá se trate de un «pico», no deben haberse registrado grandes cambios, ya que refiere a pautas de comportamiento de la población, algo que no se modifica en corto tiempo.

De acuerdo a la encuesta, la Iglesia Católica representa la principal fuente de trabajo voluntario, 22% del total, seguida por un 10% que lo hace en el ámbito de las ONG, 8% en comedores, 8% en barrios carenciados, 7% en organizaciones barriales y 6% cuidando enfermos en hospitales, entre otros. En tanto un 12% colabora con donaciones.

Algunas instituciones apuestan a eventos puntuales, masivamente difundidos, para recolectar fondos. Tal es el caso de las fundaciones Peluffo Giguens y Teletón. Sólo en 2007, por ejemplo, la primera reunió 300.000 dólares con el Domingo Amigo, 200.000 por la Lotería Nacional y 250.000 por el Mc Día Feliz, que en 16 años de implementado llevan vendidas casi 930.000 hamburguesas en Mc Donald`s.

A esto hay que sumar las donaciones esporádicas que reciben de particulares o empresas, entre las que se destacan las herencias o legados. «En la mayoría de los casos se trata de mujeres solas sin hijos que nos dejan el inmueble en el que vivían», cuenta Mirtha Casales, gerente de la Fundación.

Uno de los primeros donantes post-mortem fue un peón rural que no tenía familiares directos y decidió destinar los ahorros de toda su vida a los niños con cáncer: 100.000 dólares. Pero aún esos episodios aislados son a veces impulsados por los eventos masivos. «Si no hacemos difusión la gente no llama mucho. Incluso notamos que las fechas de los testamentos son cercanas, en tiempo, a los eventos».

La mayoría de las veces, la promoción es vital. Según indica Novoa, de Antel, los aportes a los 0900 «de beneficencia» se incrementan notoriamente en el horario de los noticieros de tevé (ver recuadro).

Ni qué hablar de la fundación Teletón, que debe el 99,9% de sus fondos al maratón televisivo que realiza anualmente. Este año se llegó a 36 millones de pesos, 30% donados por empresas y 70% por particulares. «Lo interesante es que la gran mayoría son aportes menores, de 100 pesos en promedio», dice Verónica Rattín, directora ejecutiva de la institución. Muchos de los donantes son de bajo nivel socioeconómico. «Han llegado personas con un cuadro que sacaron de la casa, o con una colección de monedas de la familia. También cartoneros que hicieron una jornada para juntar dinero, y los presos de la cárcel Libertad que nos mandaron lo que tenían de sus changas de jardinería», enumera Rattín.

¿La donación más curiosa? Una carta llegada desde un asentamiento en Paso de la Arena, que dejó boquiabierto al personal de Teletón. «Somos cinco hermanos. Como no tenemos dinero, salimos a pedir por el barrio y sólo pudimos juntar 75 pesos. Nos pareció poco, así que resolvimos, en familia, que papá donara el reloj que le regalamos para su cumple», decía la misiva que, la directora del centro, cita muy emocionada.

UN PUEBLO. En mayo de este año, el centro del país sufrió las peores inundaciones de su historia, con varios millones de dólares en pérdidas y miles de evacuados. Ese trágico escenario dio paso a una de las mayores movidas solidarias que el Uruguay recuerde.

Al apoyo del gobierno nacional y organizaciones como el Banco Interamericano de Desarrollo o la Cruz Roja, se sumó la colaboración hormiga de innumerables uruguayos, intra y fuera de fronteras.

Clubes de residentes, ONG y empresas privadas organizaron diversas maneras de recolectar donaciones. Canal 4, por ejemplo, llenó 48 camiones del Ejército con lo que los televidentes alcanzaron hasta un galpón de la emisora en una semana, recuerda Carina Novarese, gerente de noticias.

Sólo en Durazno, el departamento más afectado -con seis millones de dólares en pérdidas y 3.000 evacuados- se recibió 150.000 litros de agua mineral, 8.034 canastas de alimentos, 2.939 colchones y 5.200 bultos (vestimenta), pañales (23.500 paquetes), 7.056 frazadas y acolchados, además de muebles, estufas, heladeras, cocinas, ladrillos, pintura y un larguísimo etcétera.

Un informe elaborado por la Intendencia duraznense a modo de balance señala que «además de la colaboración de los propios vecinos, resultó de vital importancia el apoyo recibido por las organizaciones civiles, religiosas, gremiales, sociales, estatales, militares y policiales durante el desarrollo del evento, quienes priorizaron el respaldo al Comité de Emergencias frente a sus tareas habituales». Lo mismo se vivió en Soriano, donde las pérdidas fueron de casi U$S 2 millones, y en Treinta y Tres.

Televidentes por amor al prójimo

El impacto de la televisión es innegable, también a la hora de pedir colaboración. Tal como explican desde Antel, los aportes a los 0900 «de beneficencia» suben notoriamente en horario del noticiero o cuando sale el aviso en tanda.

Ninguna emisora cobra por poner al aire un «llamado a la solidaridad». Exigen que se constate la causa de la solicitud (la gran mayoría son para tratamientos de salud), con un certificado médico y piden también la carta de Antel habilitando un 0900, dado que si el ente avala el pedido es porque ya tiene constatada su veracidad. Lo mismo con las cuentas bancarias.

La frecuencia y duración en que los pedidos permanecen al aire depende de cada canal. Todos concuerdan en que son muchos; a veces, demasiados: llegan a tener 50 al mismo tiempo para intercalar. Siempre se encuentra un espacio.

Pero a la televisión llegan solicitudes de todo tipo: desde personas buscando alguien que ha desaparecido hasta afectados por eventos fortuitos. Y muchas veces, esas historias se convierten en notas para el informativo. «En todos los casos, la respuesta de los televidentes es muy buena. Cuando nacieron las siamesas en el Clínicas y el padre salió explicando que no tenía dinero, cayeron donaciones de todo tipo», ejemplifica Carina Novarese, gerente de noticias de Canal 4.

Buen día Uruguay es uno de los programas nacionales que más ha explotado esa veta solidaria. «Hacemos especiales para colaborar con los abuelos del Piñeyro, y otros para días puntuales. Esta Navidad, haremos el programa desde el Caif `Los Pitufos`. La idea es conseguir equipamiento, juguetes y pintura para el centro. Siempre recaudamos cosas, sin poner un peso; todo viene de la gente y de empresas», dice el productor, Rafael Arza.

De a 2 pesos, millones para los niños

«¿Quiere colaborar con $2 para el Pereira Rossell»? La primera vez que escuchó a la cajera del supermercado formularle esa pregunta puede haberse sorprendido, pero hoy el pedido es casi frecuente. Desde el éxito que en 2001 tuvo la campaña para apoyar la construcción del cuartelillo de Bomberos de Casavalle, Grupo Disco decidió continuar esa política de recaudación de fondos para instituciones benéficas, pero con los niños como eje.

Actualmente, realiza dos campañas por año, cuya duración no excede los 45 días. Dada la amplia red de comercios que abarca (Supermercados Disco, Devoto y Géant), a pesar del poco tiempo, y sumando de a pesitos por cliente, los resultados suelen ser muy buenos.

Una de las más exitosas fue la que tuvo como objetivo equipar el Centro de Resonancia del Pereira. Se consiguió $ 2.011.518. La empresa trabaja también con centros Caif y la Fundación Niños con Alas, cuya última campaña reunió $ 1.139.264, según indica el gerente de Marketing del Grupo, Martín Gómez.

Fútbol violeta por el Pereira

En diciembre de 2006 Defensor Sporting fue informado por la Confederación Sudamericana de Fútbol que no podía utilizar su cancha (el estadio Luis Franzini), para jugar partidos internacionales. ¿Los motivos? Por reglamento el estadio debe poder albergar un mínimo de 20.000 personas. «Sabíamos que el club por sí sólo no podía convocar más de 6.000 personas», explica su presidente, Fernando Sobral. Por lo que el Estadio Centenario se vería casi vacío.

Entonces buscaron una solución original: ofrecer entradas a bajo costo y donar la recaudación al Hospital Pereira Rossell. Para ello se unieron supermercados Disco (allí se vendían las localidades), y más tarde Unicef Uruguay.

A un valor de $10 (o $20, para el caso de los cuartos de final), más el incentivo de colaborar con el Pereira, las gradas se llenaron y al final de la serie de partidos se habían recaudado cerca de U$S 55.000 ($1.300.000); contabilizando 100.000 espectadores.

«El balance fue muy bueno, porque se ayudó al hospital y además jugamos con un marco de público que de otro modo no se habría podido. Nuestra idea es continuar con esta línea», asegura Sobral.

Si dona, menos impuestos

La Reforma Tributaria establece beneficios para las empresas contribuyentes del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas y del Impuesto al Patrimonio que realicen donaciones especiales.

Así pues, el 75% del total donado, convertido a U.R., se imputará como pago a cuenta de esos tributos, a través de recibos canjeables por certificados de crédito de la Dirección General Impositiva.

La salvedad es que, para gozar de este beneficio, las donaciones tienen que tener como destinatario a: la Universidad de la República, los Consejos de Educación Secundaria y de Educación Técnico-Profesional, el Instituto de Investigaciones Clemente Estable, el INAU, las fundaciones instituidas por las Universidad de la República, el Instituto Antártico uruguayo, las Universidades privadas habilitadas por el Estado y los proyectos declarados de fomento artístico cultural.

Además de dinero, se toma en cuenta el aporte en la compra de alimentos, útiles, vestimenta, construcciones y reparaciones a establecimientos de Primaria, Secundaria, UTU y de Formación Docente que atiendan a las poblaciones carenciadas.

Las cifras

250.000 Cantidad de uruguayos que participan de actividades solidarias, según una encuesta de Interconsult.

100 Millones de dólares al año que se ahorra el Estado al no pagar cobertura social de los voluntarios.

242.700 Cantidad de pesos que en promedio recauda al mes un 0900 de ayuda, por beneficiario.

http://historico.elpais.com.uy/Suple/DS/07/12/23/sds_320603.asp

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1 comentario en “Se estima que unas 250 mil personas participan en Trabajos Voluntarios; y si el Estado les diera cobertura social, serian más de 100 millones de dólares por año. Un 0900 recauda por mes por beneficiario unos $ 242 mil pesos (a valores del año 2007)

  1. sergio

    muy bueno y muy cierto en las ciudades aun pequeñas de nuestro uruguay hay una solidadridad enorme recuerdo cuando la ciudad de treinta y tres se inundo por lluvias solicite colaboracion a la poblacion y conseguimos 300 mantas y mas de dos camiones con ropa,comida y camas con colchones varios nuevos .- hay ciudades donde mas de 100 peronas trabajan en organizar y llevar a cabo fiestas a beneficio de instituciones del lugar volcando las ganacias equitativamente, en sociedades rurales, escuelas, clubes de futbol, escuelas de deportes donde los niños pueden desarrollar arte y cultura sacandole de la calle y recibiendo algo util para su formación- hay mucho mas pero resumiendo es grandiosa la solidadridad uruguaya,no creo se le iguale, porque que done una multinacional para descontar impuestos es facil, pero el pueblo todo sin importar la clase social es inigualable mi querido uruguay.-
    GRACIAS

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