Falta un marco regulatorio que ampare el trabajo social voluntario. Se estima que hay unas 14 mil Asociaciones Civiles sin fines de lucro registradas (al 2010)


FUNDACIONES | ASOCIACIONES CIVILES SIN FINES DE LUCRO SE RIGEN

POR NORMAS QUE HABRÍA QUE REFORMULAR Y ADAPTAR A LA REALIDAD

Hoy falta un marco regulatorio que ampare el trabajo social voluntario
Los aportes financieros serían mayores si se dotara de beneficios fiscales a las donaciones para todas las fundaciones

El País 9/08/2010

En Uruguay, las fundaciones benéficas carecen de un marco jurídico que las ayude a funcionar plenamente. Además de las ya conocidas dificultades para recaudar fondos, se le suma la falta de regulaciones que amparen el trabajo social voluntario. Esto deja a las instituciones «caminando al filo de la ley», declaró Alejandro Rico, director de la fundación «A Ganar».

Si bien se cuenta con una norma que habilita el voluntariado en el Estado, no hay ninguna regulación oficial que reconozca el trabajo social voluntario como tal, dejando a las instituciones que lo promueven en una situación legal muy discutible ante una inspección del BPS. «De hecho, no existen voluntarios para ese organismo, sino personas que prestan un servicio», señaló Rico. El ejecutivo insistió en la urgencia de crear una ley nacional de voluntariados que complemente la normativa actual y permita promover esta actividad «que, afortunadamente, es una realidad en Uruguay».

Este tema fue tratado por el presidente José Mujica durante la campaña electoral de 2009. En su audición radial en M24, el entonces candidato invitó a la sociedad a ofrecer «recursos modales solidarios auténticos que están allí como dormidos» y explicó que esta propuesta se enfrenta con trabas jurídicas en el campo del Derecho. «Porque hasta para dar trabajos voluntarios hay que tener acuerdos con el BPS y así sucesivamente. Ni qué decir de cuestiones de propiedad», subrayó.

DONACIONES. Otra dificultad que se presenta a menudo es conseguir fondos. El director de la fundación «Niños con Alas», Dr. Ignacio de Posadas, expresó que el financiamiento de las fundaciones se realiza principalmente por medio de donaciones. A pesar de que hay un gran número de empresas dispuestas a brindar apoyo financiero, tanto Rico como de Posadas coinciden en que los aportes serían mucho mayores si se dotara de exoneraciones tributarias a las donaciones sin discriminar el tipo de fundación, ya que las partidas destinadas a la responsabilidad social son más cuantiosas en países donde existe ese mecanismo legal.

El director de la fundación «A Ganar» manifestó que, si bien las donaciones no debieran tener una contrapartida en una reducción de impuestos -porque se supone que la responsabilidad social es un compromiso que tiene las sociedades comerciales con el mejoramiento del clima social en el que desarrolla su actividad económica-, «no podemos obviar que las empresas tienen un presupuesto limitado». Agregó que, si tuviesen algún reconocimiento desde el punto de vista tributario las donaciones hechas a cualquier fundación con fines filantrópicos, se podría potenciar el interés de los empresarios en contribuir y ampliar el rango de cooperación ya existente.

En efecto, la legislación actual otorga beneficios en el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) y el Impuesto al Patrimonio (IP) a los contribuyentes que efectúen donaciones a entidades incluidas en una lista de carácter taxativo. Las empresas donantes obtienen certificados de crédito de la Dirección General Impositiva equivalentes al 75% del monto de la donación convertido a unidades reajustables, que se imputan como pago a cuenta de impuestos y la posibilidad de que el restante 25% se deduzca como gasto admitido fiscalmente de la empresa.

Esos créditos tributarios amparan a las donaciones destinadas únicamente a las fundaciones que actúan en el campo de la salud mental, siempre que hayan tenido cinco años de actividad al 11/01/1994, y a las fundaciones instituidas por la Universidad de la República. La Ley Nº 18.628 de diciembre de 2009 amplió el otorgamiento de beneficios fiscales a las donaciones destinadas a las fundaciones Teletón para la rehabilitación pediátrica y Peluffo Giguens de apoyo al niño con cáncer. Fuera de este ámbito, las exenciones también se aplican para las donaciones a los establecimientos de la ANEP, la Universidad de la República, el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, el INAU, el Instituto Antártico Uruguayo, las universidades privadas y los proyectos declarados de fomento artístico cultural.

MARCO REGULATORIO. En 1999, el Dr. Ignacio de Posadas junto al Dr. Martín Risso, redactaron la Ley de Fundaciones (Nº 17.163) con el fin de otorgar a las fundaciones un marco regulatorio distinto al de las asociaciones civiles con el que se regían hasta ese momento.

El director de la fundación «Niños con Alas» explicó que las fundaciones se caracterizan por ser «un patrimonio independiente, dotado de personería jurídica, destinado a un fin filantrópico, aportado de forma gratuita y cuya existencia requiere de un acto público realizado entre personas vivas o por disposición testamentaria», mientras que las asociaciones civiles se remiten a ser instituciones basadas en el agrupamiento de personas que se reúnen con un fin no lucrativo, como es el caso de un club deportivo.

Pese a esta regulación, la Dirección General de Registros del Ministerio de Educación y Cultura no discrimina las fundaciones de las asociaciones civiles sin fines de lucro. Según fuentes del MEC, este registro no está actualizado porque hay «muchas instituciones que dejaron de existir y no se han dado de baja», lo que hace imposible determinar su número con precisión. Se estima que están registradas unas 14.000 asociaciones civiles sin fines de lucro.

FINANCIAMIENTO. Si bien la forma más utilizada de financiamiento es por medio de liberalidades, las fundaciones también tienen la posibilidad de financiarse mediante una actividad comercial. «De la misma manera que un club puede tener una cantina, que constituye una actividad lucrativa adjetiva al fin social de esa asociación, nada impide que, por ejemplo, la fundación Gastesi Martinicorena explote campos en el departamento de Artigas con un fin filantrópico», dijo el director de «Niños con Alas».

Las fundaciones pueden y deben ser rentables para su subsistencia y así poder destinar esa renta a su finalidad altruista. Toda operación comercial que realicen tiene que estar vinculada con su objetivo. Para esto, el marco regulatorio las obliga a que destinen «la mayor parte» de sus ingresos para el cumplimiento de dichos fines, concluyó el Dr. de Posadas.

«A Ganar» procura mejorar el empleo juvenil

La fundación «A Ganar» comenzó a gestarse en junio del 2005 y forma parte de un programa internacional cuyo fin es mejorar las condiciones de empleo juvenil, utilizando el fútbol y otros deportes en equipo como herramienta efectiva para el desarrollo social y económico. Desde octubre de ese año comenzaron a funcionar las sedes en Uruguay, Ecuador y Brasil.

Su principal apoyo económico proviene del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que financia su principal proyecto, que consiste en un programa de capacitación laboral a través del deporte. También se ha desarrollado el plan de inserción laboral asistida denominado «Gol», financiado por el Ministerio de Turismo y Deporte, entre otros.

Algunos egresados de los planes de capacitación son contratados por «A Ganar» para ejercer la docencia en sus institutos de formación. Otros ingresan al mercado laboral por medio de convenios con empresas privadas. También cuentan con otro tipo de colaboraciones como, por ejemplo, de Tenfield y RedPagos, así como del diario EL PAIS en todo lo referente a la impresión de folletos y cartelería.

Fundación «Niños con Alas»

Esta fundación tiene como objetivo ayudar a los niños que son víctimas de la marginalidad, pero que, además, tienen una verdadera chance para salir de esa situación. Esa misión se cumple apoyando a escuelas seleccionadas por la fundación.

Las escuelas amparadas por «Niños con Alas» cumplen tres requisitos: son formadoras en valores, están ubicadas en barrios de contexto crítico en Montevideo y están necesitadas de apoyo. Ese respaldo se concreta a través de programas educativos para los alumnos y la recaudación de fondos que se destinan al suministro de comida, abrigo y carne. También ha facilitado, por medio de un acuerdo con CUTCSA, un ómnibus para el transporte de los niños. A esto se le suman otros logros, como ha sido conseguir docentes en computación.

Actualmente la fundación trabaja con cinco escuelas en los barrios Puerto Rico, Camino Maldonado, Cerro, La Teja y Borro. De este modo se asiste a 1.700 niños en situación de marginalidad en Montevideo.

http://historico.elpais.com.uy/suple/economiaymercado/10/08/09/ecoymer_507009.asp

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